#DíaInternacionalDelGato: Así ven el mundo los felinos

Nuestros ojos tienen muchas cosas en común con los de los felinos. Sin embargo, los ojos del gato ocultan sorprendentes misterios, ya que se han adaptado para cazar en la oscuridad. A continuación, se revelan siete sorprendentes misterios de los ojos del gato:

AMPLIO CAMPO DE VISIÓN
El campo de visión es el área que vemos cuando nuestros ojos enfocan un punto concreto. Incluye lo que observamos de frente, pero también aquello que capturamos visualmente encima, debajo y a los lados del punto enfocado.

Los ojos de los gatos recogen un campo de visión mayor que el que percibimos los humanos. Los gatos tienen un campo de visión de 200 grados, en comparación con los 180 grados de las personas.

En esta fotografía puede compararse, primero, cómo percibimos las personas el mundo que nos rodea y, segundo, cómo ve la misma imagen un gato.
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VEN 8 VECES MEJOR CON LUZ TENUE
Los ojos de los gatos han evolucionado para proporcionarles una gran ayuda durante la caza nocturna. Los antecesores salvajes de nuestros actuales gatos domésticos necesitaron maximizar todo lo posible el tiempo de caza; por eso sus ojos se adaptaron a ver incluso con una mínima luz tenue", explica el científico especializado en gatos John Bradshaw, de la Universidad de Bristol, y autor del manual "Los sentidos de los gatos".

Esta necesidad ha provocado importantes cambios en la estructura de los ojos de los felinos y explica por qué nuestros gatos ven entre seis y ocho veces mejor que nosotros en la penumbra.
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VEN MÁS BORROSO DE DÍA
Las células receptoras de la luz alojadas en los ojos de los gatos, y encargadas de la visión, también son algo distintas a las nuestras. Aunque humanos y felinos compartimos el mismo tipo de células de visión (bastones, para la visión en blanco y negro con luz tenue, y conos, para distinguir los colores con luz brillante), estas no se distribuyen del mismo modo: en los ojos de los gatos dominan los bastones, mientras que en los humanos son más numerosos los conos.

Las diferencias no acaban aquí. Estos bastones de los ojos de los gatos no se conectan directamente con un nervio ocular, como sí ocurre en las personas. Al contrario, se conectan primero entre ellos, al formar pequeños grupos de células.

Esta organización les permite ver mejor en la penumbra o semioscuridad, donde los ojos humanos son prácticamente inservibles. Pero tiene algunos inconvenientes: durante el día, los ojos del gato no envían al cerebro información detallada sobre qué bastones se estimulan. Por eso, su visión diurna es más borrosa que la nuestra.
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NO VEN EN BLANCO Y NEGRO
Los gatos no muestran especial interés por los colores. Los humanos tenemos en los ojos tres tipos de células cono receptoras del color: rojo, verde y azul. Sin embargo, los gatos, como los perros, carecen del cono rojo, y por eso sólo ven colores como el azul, el verde y el amarillo; mientras que pueden considerarse ciegos para los rojos o rosas. Los gatos tampoco perciben los colores más vivos ni tan saturados como nosotros.
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NO PUEDEN ENFOCAR DE CERCA
Tener los ojos tan grandes implica otras dificultades para nuestros peludos compañeros de vida: estos no son tan sencillos de enfocar. Los humanos tenemos músculos en nuestros ojos que distorsionan los objetos muy cercanos, con el fin de permitirnos verlos mejor.

Sin embargo, para los gatos, esto es más complicado: sus ojos funcionan como un enorme objetivo de cámara fotográfica réflex, más difícil de manejar. En otras palabras: su visión cercana no siempre es tan buena como la nuestra; pero aquí es donde salen a relucir sus bigotes, estos funcionan como receptores táctiles de objetos cercanos.