Inicio de una nueva era: La independencia de Cataluña

ENRIQUE PRESBURGER
Director General de Factor Exprés

Y es así, que un 27 de Octubre de 2017, pasa lo impensable: Un hecho concreto que da pie a la fragmentación de uno de los países más emblemáticos e importantes de Europa…es así que inicia formalmente el nuevo siglo, la nueva etapa de nuestro mundo, que se caracterizará por la fragmentación de las naciones, con su consecuente división económica, política, social y comercial.

Y así ocurrió: “Asumimos el mandato del pueblo de Cataluña expresado en el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre y declaramos que Cataluña se convierte en un Estado independiente en forma de república”, precisa el texto presentado por la alianza Junts pel Sí –con la que gobierna el presidente Carles Puigdemont– y la Candidatura d´Unitat Popular (CUP).

La resolución fue aprobada de manera secreta por 70 votos a favor de esas dos fuerzas independentistas, 10 en contra y dos en blanco. Los llamados partidos constitucionalistas y opuestos a esta declaratoria, el Partido Popular (PP), Socialista de Cataluña (PSC) y Ciudadanos (C´s), abandonaron la sesión para no participar en una votación que, dijeron, dará pie a la aplicación del artículo 155, que permite al gobierno central la intervención de Cataluña.

Entre otros aspectos, la propuesta insta a “impulsar la suscripción de un tratado de doble nacionalidad con el gobierno de Reino de España”.

Y puntualiza:

“Catalunya restaura hoy su plena soberanía, perdida y largamente anhelada, después de décadas de intentar, honestamente y lealmente, la convivencia institucional con los pueblos de la península ibérica”

Es momento de digerir este hito histórico, donde después de casi un siglo de intento de integraciones regionales; que culminaron en NAFTAS, Uniones Europeas, y demás bloques, se termina. Hoy no solo de desafía la permanencia de bloques regionales, sino de los propios países. Lo que viene, es plantearnos qué es lo que generará confianza en sistemas comerciales, monetarios y demográficos, pues los gobiernos centrales, ya no dictan la pauta absoluta. El mundo virtual, donde reina la sociedad civil, ha llegado para ocupar un lugar preponderante.