Ni Trump ni su campaña querían la Presidencia de EU

Ni el actual presidente Donald Trump ni su equipo de campaña querían ganar las elecciones de 2016, sin imaginar que ese escenario fuera posible, y ni siquiera consideraban que fuera deseable, de acuerdo con el extracto de un libro escrito por el biógrafo Michael Wolff.

Titulado “Fuego y Furia: dentro de la Casa Blanca de Trump”, el libro está basado en entrevistas con el propio presidente, así como con 200 personas tanto del gabinete como cercanos a funcionarios, conducidas durante los 18 meses desde que el ahora presidente ganó las elecciones.

El libro está basado además en docenas de reuniones a las que Wolff asistió personalmente, con ninguna regla impuesta al biógrafo sobre lo que podía reportar o no.

El texto revela que el hijo mayor del presidente le confió a un amigo que luego de que las tendencias de la noche de la elección lo daban como ganador, Trump parecía como “si hubiera visto un fantasma. Melania estaba llorando, y no de alegría”.

Ivanka, por otro lado, se burlaba con amigos cercanos del pelo del presidente, así moldeado tras cirugías para reducir la superficie de su cuero cabelludo, y de sus tintes de color naranja.

Hacer sugerencias a Trump era muy complicado. Trump “no procesaba la información en ningún sentido convencional. No leía, ni siquiera hojeaba los informes. Algunos creían que para todo propósito práctico no era más que un semianalfabeto”, según el extracto.

Con ese grupo de amigos, algunos de los cuales ni siquiera conocía de manera cercana, Trump ventilaba sus frustraciones y sus críticas para todos en su gabinete. El mismo Trump, por ello, fue la propia fuente de muchas de las filtraciones de información a la prensa.

La subdirectora de gabinete, una burócrata de profesión llamada Katie Walsh, preguntó a Jared Kushner antes de renunciar, en marzo pasado, cuáles eran las tres prioridades para Trump como presidente.

“Era la pregunta más básica imaginable, una que cualquier candidato presidencial calificado habría respondido mucho antes de que se instalara en 1600 Pennsylvania Avenue. Seis semanas después de la presidencia de Trump, Kushner estaba completamente sin respuesta”, de acuerdo con Wolff.

En respuesta a la publicación de varios extractos del libro la vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, respondió este miércoles que tales revelaciones eran “ficción de un tabloide de pacotilla”.