La guerra y la paz electoral

Por: Alejandro Desafssiaux, presidente de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial y fundador del Consejo Mexicano de Seguridad Industrial.

La seguridad va más allá de un Protocolo de Protección Personal para los candidatos a la Presidencia de la República. Implica generar acciones contundentes que incidan en la tranquilidad de la ciudadanía en general. Se trata de políticas más contundentes para generar certidumbre no sólo a nivel social sino en los mercados económicos financieros y asegurar la viabilidad del país y a nivel empresarial.

En tiempos electorales, cuando se aprecian diferentes retos en nuestras políticas económicas y en la macroeconomía en general, un factor esencial para asegurar la inversión es la seguridad.

Seguridad se convierte en una metáfora de continuidad en el desarrollo y augura, de forma simultánea, la generación de innovaciones que catapulten las oportunidades de crecimiento en el país. La seguridad, en estos tiempos electorales, es el único factor que augurará crecimiento y paz:

1. Instituir nuevamente la Secretaría de Seguridad Pública que operaría a nivel federal, estatal y municipal. El Secretario de Seguridad Pública reportará directamente al Presidente de la República y no al Secretario de Gobernación. Esto evitaría que la Comisión Nacional de Seguridad involucre al Ejército y la Marina en funciones que no le corresponden, como ocurre actualmente. La policía asumiría el pilar del sistema de seguridad pública. Esto al proteger la integridad y los derechos de los ciudadanos, prevenir la comisión de delitos.

2. Establecer un Servicio Policial Nacional que integre a todas las fuerzas policiales del país y fundar el Colegio Nacional de Oficiales y Mandos de la Policía Federal para crear un solo mando. La capacitación policial es fundamental.

3. Política nacional de costo beneficio. Se requiere medir cuánto nos cuesta la seguridad pública en cada estado y municipio y cuál es el retorno de inversión. Esto es, se necesita saber la reducción de los delitos y cuál es la disminución del costo para combatirlos. En el análisis costo-beneficio se evaluaría la rentabilidad de las inversiones en seguridad.
Si logramos que el costo policiaco nacional sea menor al 4% del PIB, que es lo que actualmente cuesta el crimen en México, el modelo de seguridad sería rentable. En este punto cabe destacar que los secretarios de Seguridad Pública estatales y jefes de la policía municipal no serían nombrados por cuestiones políticas sino basados en resultados como ocurre en el ejército.

4. Cero tolerancia. Diseño e instrumentación de un protocolo nacional de tolerancia cero para erradicar delitos menores como obstruir las vías públicas de comunicación durante las manifestaciones. Debemos restablecer los parámetros de convivencia ciudadana básicos. Si se aplica el plan de tolerancia cero, sólo en el primer año se detendría el crimen organizado 80% sólo por utilizar la Plataforma México, el sistema de información que integra todas las bases de datos relativas a la seguridad pública. La propuesta, asimismo, es ejercer un férreo control sobre el sistema financiero mexicano para evitar el lavado de dinero.

5. Reinserción social. Crear un Sistema Nacional de Prevención y Reinserción Social que realmente prepare a los reos para reintegrarse a la sociedad. Además hay que crear centros penitenciarios sustentables donde los internos produzcan sus propios alimentos, fabriquen sus muebles y ropa, y realicen servicio de mantenimiento en las cárceles o se entregue su administración a la Iniciativa Privada como ocurre en Estados Unidos.