La dictadura perfecta

Víctor Hugo Bolaños

El 9 de septiembre de 1941 el presidente Manuel Ávila Camacho envió una iniciativa al Congreso de la Unión donde señaló: “Comete el delito de disolución social, el extranjero o nacional mexicano, que en forma hablada o escrita, o por medio de símbolos o cualquiera otra manifestación, realice propaganda política entre extranjeros o nacionales mexicanos, difundiendo ideas, programas o normas de acción, de cualquier gobierno extranjero, que afecten el reposo público o la soberanía del Estado mexicano”.

El movimiento estudiantil de 1968 integró la derogación de ésta en el pliego petitorio entregado por el Consejo Nacional de Huelga, la cual que aprobada por unanimidad de las cámaras de diputados y senadores, en respuesta a la iniciativa que envió el presidente Gustavo Díaz Ordaz, el 27 de julio de 1970. Luego de que fuera electo Luis Echeverría, en su último informe presidencial, Díaz Ordaz asumió la responsabilidad histórica del 2 de octubre en Tlatelolco, días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos en México, que maravillaron por su organización a los más de 100 países que acudieron a la justa deportiva, 4 años después en Alemania 1972, sufrieron un atentado a la Villa Olímpica donde perdieron la vida algunos atletas.

La derogación del delito de disolución social a través de que el gobierno provocó la figura de preso político, permitió la libertad de asociación y la posibilidad de que todos los sectores de la sociedad manifestaran a través de marchas y mítines en espacios públicos su inconformidad por la falta de atención a los necesidades sociales o por la forma como eran atendidos esos reclamos.

El 53% de los votantes apoyó la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Cifras preliminares establecen que los partidos Morena, PT y PES, tendrán más de 300 de los 500 diputados federales, 74 de los 128 senadores, y el control de la mayoría de los congresos locales que se definieron el domingo; logró el “carro completo” sin necesidad de recurrir a las prácticas de “la mafia del poder”. Una cuota importante de los votos que se registraron a favor fue para exigir que se resuelva la crisis de confianza y credibilidad que desde 1988 enfrenta el sistema político mexicano; fue un voto de rechazo.

Desde 1970 nadie puede ser procesado por difundir ideas contrarias a los criterios oficiales, la llegada de la “Izquierda” al poder concluye la alternancia. El voto en cascada en la elección concurrente definió el “carro completo” durante los gobiernos de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz (1958-1970). El “desarrollo estabilizador” creó a la clase media que afectada por el neoliberalismo, confió el control político a un partido carente de los “candados meritorios” de la anterior versión de la “Dictadura Perfecta”.

El compromiso es superar los resultados económicos de aquella época sin sacrificar las libertades sociales y políticas que ejercieron quienes votaron a favor del nuevo gobierno. La responsabilidad es de todos.