Pila de combustible libre de CO2 podría llegar a México

La puesta en marcha de mejores sistemas de transporte con uso eficiente de energía y combustible, son parte de la solución para alcanzar las metas de reducción de la huella de carbono, aseguró Siemens, compañía que desarrolla las primeras pilas de combustible libres de CO2 para trenes.

Esta innovación que estaría introduciendo la compañía alemana al mercado global, también podría beneficiar a México y apoyar en el objetivo de bajar las emisiones contaminantes en las principales ciudades del país.

Siemens junto a Ballard Power Systems, fabricante canadiense de pilas de combustible, trabaja en el desarrollo conjunto de un accionamiento con pila de combustible para trenes de la plataforma Siemens Mireo.

Ambas compañías buscan lanzar al mercado una nueva generación de pilas de combustible con un ciclo de vida especialmente largo y alta densidad de potencia, así como una mayor eficiencia, contribuyendo a la movilidad sostenible y a la reducción de emisiones C02.

Se prevé que la tecnología de la celda de combustible esté lista para el servicio en 2021, y su integración en otras plataformas de vehículos venga a continuación, dio a conocer la compañía alemana en un comunicado.

Dijo que la nueva plataforma regional y de cercanías Mireo de Siemens fue especialmente desarrollada para operaciones sostenibles y flexibles, y está predestinada para probar en ella un nuevo sistema de transmisión alternativo.

Según estimaciones, los centros urbanos ocupan sólo el 2% de la superficie del planeta, pero albergan la mitad de la población mundial, es decir, casi 3,500 millones de habitantes.

Además de que consumen aproximadamente un 75% de la energía global, generando el 80% de las emisiones de CO2, de rubros como la movilidad; y México no es la excepción. Para 2030 sus principales ciudades como México, Guadalajara y Monterrey, albergarán al 88% de la población total en el país.

Siemens busca apoyar el compromiso de México en el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas para reducir hacia 2030 el 25% de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).