AMLO puede ser nuevo líder mundial de energías limpias

Andrés Manuel López Obrador, el virtual presidente electo de México tiene la oportunidad de catapultar a su país a un papel de liderazgo en un tema que puede beneficiar tanto a México como al resto del planeta: el cambio climático.

De acuerdo con la investigadora y directora del programa de Energía, Cambio Climático e Industrias Extractivas del Diálogo Interamericano, Lisa Viscidi y Nate Graham, su asistente, el presidente electo puede capitalizar el enorme potencial de México en energías renovables, así lo publicaron en The New York Times.

Viscidi y Graham coincidieron en que en la actualidad, las energías renovables representan menos de una cuarta parte de la capacidad energética instalada en México, una proporción mucho menor al promedio cercano al 50% de América Latina, pues el petróleo, el carbón y el gas natural generan la mayoría de la electricidad.

Al desarrollar la generación de energías renovables, coincidieron México no solo reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también disminuirá la contaminación del aire y mejorará la seguridad energética, ya que se diversificarán las fuentes de combustible. El país tiene un potencial eólico ocho veces superior al nivel de capacidad instalada en este momento.

López Obrador ha anunciado planes ambiciosos para aumentar la generación de energías renovables tanto en proyectos de gran escala, como presas hidroeléctricas, como en pequeños sistemas de energía descentralizados, como azoteas solares en casas habitación y empresas, en un intento por reducir las importaciones de gas natural de Estados Unidos.

A decir de The New York Times, México se debe centrar en acelerar su transición a un consumo de energía con menores índices de emisión de carbono, pues es uno de los quince países que más generan este tipo de contaminantes.

Con las políticas adecuadas, el presidente electo podría convertir a México en el líder del hemisferio occidental en desarrollo sostenible, una oportunidad que rechazó su vecino del norte cuando abandonó el Acuerdo de París.

Sin embargo, el desarrollo de proyectos de energías renovables aún enfrenta muchos desafíos. La infraestructura eléctrica de México está decrépita. Debido a que las líneas de transmisión son viejas, se pierde más electricidad durante el transporte y la distribución que en países con ingresos altos.

A pesar del récord en precios bajos de las energías eólica y solar en las subastas que tuvieron lugar recientemente en México, otras tecnologías, como la geotérmica, aún no pueden competir con las fuentes de combustibles fósiles.

Como muchos de los proyectos de energía renovable y otros tipos en todo el mundo, los desarrolladores en México suelen enfrentar la resistencia de las comunidades locales. Una buena parte del territorio mexicano es propiedad colectiva, lo que implica que los desarrolladores deben consultar con decenas o incluso cientos de personas antes de comenzar un proyecto.

En el futuro, el gobierno deberá dejar claro el proceso de consulta, tener un papel más proactivo en la mediación y fomentar proyectos de energías renovables impulsados por las comunidades locales, en los que estas compartan la propiedad de la tierra, se beneficien de la energía producida y se incorporen a la cadena de suministro.

La noche de las elecciones, ante un Zócalo repleto, López Obrador confesó su deseo de “pasar a la historia como un buen presidente de México”. Si logra transformar la matriz energética de México, es muy probable que también sea recordado por darle al mundo un ejemplo de transición a las energías limpias.

Para lograrlo, deberá atraer mayor inversión privada al sistema de transmisión y distribución de México, introducir beneficios focalizados en la industria local de energías renovables y dedicar más recursos al mejoramiento del proceso de consulta sobre nuevos proyectos. Aunque no hay duda de que López Obrador tendrá una lista de problemas que resolver cuando asuma la presidencia el 1 de diciembre, fomentar el uso de las energías limpias debe ser una prioridad. Tanto los mexicanos como la comunidad internacional se lo agradecerán.