El mexicano que cruzó los siete mares, nadando

Enrique Miranda
Foto: Humberto Estrada

Inspirado por la medalla de oro que el nadador Felipe “El Tibio” Muñoz ganó en los Juegos Olímpicos de 1968 y motivado por su hiperactividad en colegios de estricta disciplina, Antonio Argüelles decidió dedicar su vida a imponer récords en el deporte.

El hombre merecedor del Premio Nacional del Deporte en 2009, acudió al Sexto Congreso GINxTi para compartir algunas anécdotas de la proeza que realizó en 2017 al completar el desafío de nado abierto supremo: el reto de los siete mares.

Argüelles recorrió el Canal del norte, el Estrecho de Cook, el Canal de Molokai, el Canal de la Mancha, el Canal de Catalina, el Estrecho Tsugaru y el Estrecho de Gibraltar, únicamente con sus brazos y sus piernas como equipo, su mente como motor y el amor por su familia como combustible.

Es la séptima persona en cumplir este desafío y también es la de mayor edad (57 años en ese momento).

“Recuerdo que para mi segunda prueba, la del Estrecho de Gibraltar, me aventé 36 horas entre aeropuertos y transporte para llegar a las 03:00 am y sólo poder dormir seis horas porque aquél era el último día para poder hacerlo, por condiciones climáticas y eso, me dio una gran enseñanza y es que tienes que estar preparado para que la vida no se adapte a tus planes”, comentó.

Antonio Argüelles recordó que para su última prueba, la del Canal del Norte, su hija le escribió un mensaje para reiterarle que sabía de su cansancio y sus lesiones, pero que sin importar el que acabara o no la competencia, para ella él siempre sería su mayor héroe.

“Eso a mi me cambio la manera de nadar, recordé por qué tenía que llegar a la otra orilla y me concentré en el placer de lo que siempre me ha apasionado”, apuntó.

El atleta finalizó con una recomendación, “aquellos que tengan hijos hiperactivos, no les den medicinas, pónganlos a hacer ejercicio y en especial, natación. Se van a sorprender”.