El país toma la vía radical

Víctor Hugo Bolaños
Los Miserables

“Recordemos que en 1910 la aportación oficial más perdurable fue la refundación de la Universidad Nacional. Ahora el empeño debería ser mayormente ambicioso en la vía inacabada de salvar la raza mediante el espíritu. Pienso que de la UNAM deberían emanar las líneas maestras de un proceso constituyente, única solución comprensiva que atisbo en el horizonte”, señaló Porfirio Muñoz Ledo, en el epílogo (Refundar la República) de su libro La Vía Radical, que se publicó en octubre de 2010.

Ahí señala que los males que aquejan al país son mucho más profundos que un proceso político desgraciado o un pésimo desempeño económico. Resultan de un extravío
del rumbo y precipitan la decadencia.

Es urgente la refundación de la Republica mediante un acuerdo nacional, la reforma integral de las instituciones es instrumento inescapable para reordenar el andamiaje, el funcionamiento y el sentido de la vida pública, pero no es menos cierto que en 2010 el cambio genuino exige una perspectiva global y una intensa movilización.

El tiempo de la transición se ha agotado, con resultados catastróficos. De promesa democrática se tornó en fase terminal y errática del ciclo neoliberal. Lo que ganamos en pluralismo lo pagamos en impotencia y a una época de concentración de poderes siguió otra de parcelación del despotismo y dispersión de los abusos; la metástasis de la corrupción.

Hemos asistido a una disolución, en cadena, de la moral pública que erosiona ya el concepto de identidad nacional, diluye el pasado y no arrebata el futuro. Tal es decía el poeta, la dimensión de la muerte deparada.

Porfirio Muñoz Ledo es presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, militante en la misma organización que el próximo presidente.

Sobre el Estado Fallido y en referencia al gobierno de Felipe Calderón, escribió: “En 1997, el Congreso de la Unión fue el epicentro de una democracia naciente. Sin embargo, el poder Legislativo se ha hecho cómplice de esta tragedia, por acción o por omisión. Ha sido incapaz de remodelar el marco institucional y concretar el equilibrio de poderes en rendición de cuentas para abolir las ignominias del pasado. Ha encubierto y en ocasiones compartido una corrupción desaforada.

Entonces abolimos la hegemonía de un solo partido. Hoy no podríamos consentir una restauración clandestina. Jamás acertamos a reconducir el país por una vía de progreso y auténtica libertad. Pactos secretos descarrilaron la transición ahondaron la desigualdad e instalaron la supremacía del crimen, el mercantilismo y la desvergüenza.
Así se expresó como líder de oposición, le corresponde hoy legislar con y para el gobierno.

Porfirio Muñoz Ledo fue presidente del PRI en 1975-76, durante la campaña presidencial de José López Portillo, presidente del PRD 1993 a 96 lo sucedió Andrés Manuel López Obrador, tiene 85 años y es actor fundamental de la transición para refundar la República.

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