Un estilo de vida sostenible favorece el medio ambiente

Al día de hoy los seres humanos hemos agotado casi por completo nuestros recursos naturales. Se prevé que para el 2050, habrá 9,000 millones de habitantes en el planeta, de acuerdo con el grupo Veolia.

La economía circular puede ayudar a cambiar nuestro estilo de vida por uno más sostenible. Se cree que este concepto sólo se refiere al reciclaje, pero es mucho más que eso, puede ayudarnos a modificar nuestra cotidianidad a través de un verdadero cambio de paradigma económico y social. Estos son 7 pilares presentados por Veolia para salvar a la Tierra:

1. Reciclaje

Convertir la basura en materiales es la mejor manera de evitar la sobreexplotación de los recursos naturales. Uno de los grandes retos es precisamente el reciclaje de plásticos dada la inmensa cantidad generada.

2. Reusar, reparar y recuperar

La reutilización consiste en reintegrar algún producto al ciclo económico en su estado original, ya sea vendiéndolo o regalándolo y la reparación permite dar un segundo uso a los productos en mal estado.

3. Consumo y uso colaborativo

Se refiere a la mutualización de bienes, servicios y otros. El consumo colaborativo permite maximizar el uso de los productos y extender su vida útil.

4. Economía funcional

Busca valorizar el uso de un producto en lugar del valor del producto en sí. Es decir, nos tendríamos que preguntar si realmente necesitamos ser dueños de un automóvil o si solo sería más funcional alquilarlo.

5. Diseño ecológico

Implica diseñar un producto teniendo en cuenta el ciclo de vida de cada uno de los componentes para que puedan ser reciclados o reutilizados al final de su vida útil.

6. Extracción y compras

Este modelo invita a empresas y comunidades a adoptar una política de compras responsables, teniendo en cuenta los criterios ambientales en sus decisiones.

7. Ecología industrial y territorial

El objetivo es conectar a los actores en el mismo territorio para optimizar el intercambio de flujos de energía y materiales entre ellos. Cada actor puede incidir en la transformación de los patrones de producción y consumo: fabricantes, empresas, municipios, el Estado, asociaciones y, por supuesto, ciudadanos.