Andrés Manuel López Obrador, enmendar al legislativo

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La importancia de rectificar podría garantizar que AMLO pase a la historia como el presidente de México de la época moderna

José Óscar Valdés Ramírez

Van dos veces que AMLO sale a enmendar la plana al poder Legislativo. La primera fue para decirle al Senado de la República que las comisiones bancarias no bajarían en dos años y la segunda a la Cámara de Diputados para rectificar el presupuesto a las universidades, un acto insólito en el que vimos al PAN y el PRI gritando “goyas” y a un partido de izquierda cuestionado con lo que fue su bastión, el IPN y la UNAM.

Se pidió rectificar y AMLO escuchó, y nos preguntamos: ¿Qué necesidad hay de dar explicaciones? ¿Son rectificaciones o errores? En las dos se pierde credibilidad. Si bien, es cierto que se quiere dar la lectura de que el presidente de México escucha y rectifica ¿Por qué no modificó la Ley de la Fiscalía? Oye a sus huestes, pero no escucha al pueblo. Un reclamo nacional es la fiscalía autónoma e independiente y dar marcha atrás a la decisión del aeropuerto, que, por cierto, los más estudiados dicen qué: “nos saldrá más caro el caldo que las albóndigas”.

Es una realidad que el presidente cuando quiere un tema lo saca, así pasó con el ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá: arreglaron los votos, la primera votación se atoró en el Senado, después lo eligieron. Al hoy ministro, lo quería en la terna de fiscal, la UNO de AMLO será el maestro Bátiz, porque así está en la Constitución, no se modificó.

Pregunto: ¿Cuáles decisiones ordena rectificar y cuáles no? ¿En qué pesa su ánimo para hacerlo? ¿Quién es el asesor que le dice que hacer o no? Las decisiones políticas son fundamentales en la vida nacional. ¿A quién escucha AMLO?

Los que respaldamos el cambio no queremos más de lo mismo, no más pifias, si bien es cierto que la política es de amigos también es cierto qué “estamos como estamos” por privilegiar la lealtad a la capacidad, así pasó con Zedillo, Salinas, Fox, Calderón y ni se diga con EPN el peor presidente en 25 años, se llevó las palmas. Privilegiaron la lealtad sobre la capacidad, el único presidente que pasó a la historia fue Benito Juárez, su grandeza radicó en que tenia gente más brillante que él en su gabinete, para muestra un botón: Melchor Ocampo, era por mucho, más brillante que él.

Confío en que AMLO desea hacer historia y pasar a los libros de texto como un gran presidente del México moderno, nuestro referente es Brasil verbigracia Lula, una nación que se fue de la izquierda a la ultra derecha, prefiero que rectifique a que no escuche a nadie, me recuerda la frase Memento mori, proveniente del latín y significa Recuerda que morirás.

La frase tiene su origen en una peculiar costumbre de la Antigua Roma, cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, tras él un siervo se encargaba de recordarle las limitaciones de la naturaleza humana, con el fin de impedir que incurriese en la soberbia y pretendiese, a la manera de un Dios omnipotente, usar su poder ignorando las limitaciones impuestas por la ley y la costumbre. Lo hacía pronunciando esta frase, aunque según el testimonio de Tertuliano probablemente la frase empleada era: Respice post te, hominem te esse momento: “Mira tras de ti, recuerda que eres un hombre y no un Dios”

Espero que López Obrador, en temas que son de interés nacional también rectifique, “es de sabios cambiar de opinión”, es el presidente de los mexicanos, de los que votamos por él y de los que no votaron, es la hora de trascender, rectificar es una buena señal, desde Salinas del “ni los veo, ni los oigo”, hasta Peña “ningún chile les embona”, al “me canso ganso” es un cambio, por lo menos en rectificar.