Jaque al rey: el caso de Puebla

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Tras lo acontecido en Puebla, donde fallecieron Moreno Valle y Martha Erika Alonso, el presidente enfrenta el primer cuestionamiento real en su administración

José Óscar Valdés Ramírez

El rey es la pieza más importante del ajedrez occidental, cuya captura es el único objetivo del juego. Durante una partida, no puede permanecer bajo la amenaza de piezas enemigas. Las reglas de etiqueta en el ajedrez indican que al amenazar al rey del oponente, el atacante puede romper el silencio de la partida y anunciar “¡Jaque!” y, en el caso de que el rey no pudiera escapar a la captura, anunciar “¡Jaque mate!”.

En el comienzo de su administración, Andrés Manuel López Obrador como presidente de México es severamente cuestionado en redes sociales por su manejo en el caso Puebla, donde perdieron la vida 5 personas entre ellas -por jerarquía-, la gobernadora de Puebla Martha Erika Alonso y el senador Rafael Moreno Valle exgobernador del mismo estado, sendos contrincantes políticos que le ganaron la apuesta de la gubernatura de Puebla, amén de que el senador estaba combatiendo con el recurso de anticonstitucionalidad al presidente electo de México, por sus súper delegados y la ley de remuneraciones.

Por primera vez tomó fuerza el hashtag #AmloAsesino en las redes sociales donde era el rey. La lectura es simple, López Obrador no se beneficia por la muerte del matrimonio de poder poblano; ese helicóptero derribó también la carrera política de Barbosa candidato de Morena por denostar al matrimonio hoy finado.

Pero AMLO pensó que estaba cubierto por un manto intocable tejido por los 30 millones de votos de los que confiamos en su proyecto. Y ahí le falló la apuesta -en política nada parece lo que es, decía Reyes Heroles-. Y lo impensable pasó, sus enemigos políticos fallecieron y lo dejan mal parado ante los partidos políticos que lo lincharon, ante la gente que no voto por él, haciéndolo ver como el Maquiavelo, la mano que mece la cuna, un intolerante.

Esto se agudizó por no asistir al funeral excusándose que el clima esta ríspido y que no quería caer en provocaciones, le falló el tino a sus asesores debió seguir la estrategia de John Fitzgerald Kennedy, el 4 de abril de 1968 el senador por Nueva York se encontraba en campaña para lograr la nominación presidencial del Partido Demócrata de 1968, había hablado en la Universidad de Notre Dame y en la Ball State University ese mismo día.

Antes de abordar un avión para volar a Indianápolis para un último discurso en un barrio donde predominaban los hombres de color, se enteró de que le habían disparado a Martin Luther King, Jr. Se enteraron de King estaba muerto cuando aterrizaron en Indianápolis.
Kennedy se rehusó usar las notas de su asesor Walinsky, justo antes de llegar donde la multitud, el jefe de Policía de Indianápolis le dijo a Kennedy que no podría proveer protección y que debido a lo que quería hablar, sería muy peligroso seguir adelante, pero Kennedy decidió continuar a pesar de ello. Parado en un podio ubicado en un camión, Robert F. Kennedy habló por exactamente cuatro minutos y cincuenta y siete segundos.

Robert F. Kennedy fue el primero en informar a la audiencia presente de la muerte de Martin Luther King, provocando que algunos entre la audiencia gritaran y lloraran. Varios de los ayudantes de Kennedy hasta tuvieron miedo de que la entrega de esta información desembocaría en una revuelta. Una vez que la audiencia se hubo calmado, Kennedy reconoció que muchos entre ellos, estarían llenos de rabia, especialmente porque se creía que el asesino era un hombre blanco, y que él sintió lo mismo cuando su hermano John F. Kennedy fue asesinado.

Estas afirmaciones sorprendieron a los ayudantes, que nunca lo habían escuchado hablar de la muerte de su hermano. Kennedy siguió diciendo que el país tenía que hacer un esfuerzo para “superar estos tiempo difíciles”. Luego citó un poema del poeta griego Esquilo. Para concluir, dijo que el país necesitaba y quería la unidad entre negros y blancos -citó una vez más a los antiguos griegos-, con este gesto se ganó a sus adversarios y pidió la unidad nacional.

Existen videos y películas sobre el discurso que pronunció y la gente reconoció que tenía valor para enfrentar lo que fuera, por eso lo eligieron presidente de Estados Unidos. No tuvo miedo a que lo agredieran o lo insultaran. Si bien es cierto que Andrés Manuel es precavido, su discurso ha causado división al país, cuando se necesita una operación cicatriz y convocar urgente a una unidad nacional, máxime que ya palpó que no será miel sobre hojuelas gobernar México.

AMLO debe gobernar para todos los mexicanos, para los que votamos por él y para los que no votaron, se avecinan tiempos difíciles enfrentar a las mafias del narcotráfico y del huachicol que se toleraron desde el poder, no es tarea menor. Necesita el respaldo del pueblo de México, no solo de su base social sino de los que no votaron por él, debe ser realmente el presidente del cambio.

Escuchar a sus aliados y a los que no lo son, es la única manera de cerrar ese abismo, el país está divido, y peligrosamente después de la elección, esta división se acrecienta, AMLO ofreció paz, ley y seguridad, combatir la impunidad y la corrupción, el pueblo que lo eligió y el que no lo eligió están pendientes de esas promesas. Debe gobernar para todos los mexicanos sin excepción y debe recordar el juramento yaqui:

Para ti no habrá sol, para ti no habrá muerte,
para ti no habrá dolor, para ti no habrá calor,
ni sed, ni hambre, ni lluvia, ni aire, ni enfermedad, ni familia.
Nada te causará temor, todo ha terminado para ti,
excepto una cosa: HACER TU TRABAJO.
En el puesto que has sido asignado,
ahí te quedarás para la defensa de tu nación,
de tu gente, de tu raza, de tus costumbres, de tu religión.
¿Juras cumplir con el divino mandato?

Con estas palabras, los capitanes yaquis dan autoridad a los nuevos oficiales, quienes agachan sus cabezas y responden: Ehui (Si).