¿Cómo llegamos a ser el “enemigo” de EU?

Hay tres hechos que se han convertido en un verdadero crucigrama para el gobierno de Enrique Peña Nieto y han facilitado la aceptación del discurso de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, contra México, país que no ha sabido reaccionar a través de su política exterior y a esto se suma la mala imagen que tiene en el extranjero.

Así se expresó Leonardo Curzio durante la presentación de su libro Orgullo y prejuicios, reputación e imagen de México, como parte de la Semana de reflexión en temas internacionales: México y Estados Unidos en la era Trump, organizado por el Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Para el académico de la UNAM y conductor radiofónico, los tres puntos clave de esta crisis entre las dos naciones son: cómo nuestro país se convirtió en “enemigo” de la Unión Americana si de por medio hay más de 20 años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), es decir, el tablero cambió de tal manera que ahora parece que los intereses de México y EU chocan.

La segunda es que México ha perdido el juego de las percepciones por el descuido político. En el fondo, Estados Unidos desconfía de nuestros gobernantes.

“Hace cuántos años no tenemos una buena historia que contar al mundo de México. Traes un problema de narrativa nueva, qué le estoy contando al mundo para que esto ocurra”

Finalmente, agregó que el tercer punto es el método, en otras palabras, cómo se debe reaccionar ante Estados Unidos. “Cómo te relacionas a partir de hoy con una potencia que te dice lo institucional (TLC) lo mandamos al demonio y ahora quiero que te relaciones a realismo puro conmigo: yo soy el grande, yo pongo las reglas y tú te callas porque tú eres el enemigo”.

La histeria de Trump

Donald Trump respondió de manera histérica a las necesidades de una nación que está en declive y ha sufrido una transformación económica y social; sin embargo, este repliegue al proteccionismo no es sólo del actual presidente de Estados Unidos, sino de una nación que se ensimismó a partir de los atentados de 2001, como respuesta de seguridad, y ahora lo hace a nivel económico.

El problema central de que el discurso de Trump contra nuestro país fuera tan rentable, además de contundente, fue que se ancló en la realidad a partir de la mala percepción que se tiene de México en Estados Unidos, y lo peor es que no existe una narrativa nueva que contrarreste la pésima imagen que hay en el exterior. “Hemos perdido un debate a nivel de percepción que para mí es costosísimo”.

Curzio afirmó que los políticos no ven a la imagen como tema relevante y ahí está el problema: “No hay más remedio que atenderlo, porque yo creo que es la primera prioridad de la política exterior de nuestro país. Qué hacemos para refrescar y mejorar la imagen de nuestro país, o qué podemos hacer para mejorar nuestra percepción”.

Recordó que la prioridad en temas de política exterior que se le recomendó atender al gobierno de Enrique Peña Nieto fue la de restaurar la imagen de México en el mundo y no cometer los errores de Felipe Calderón.

Leonardo Curzio afirmó que el gobierno actual tiene una hemorragia política y ya no tiene energía para imponer condiciones, pero abundó que es extraño que en momentos de crisis institucional, no haya “salido ningún liderazgo de oposición que diga ‘compatriotas aquí estoy yo’. Cuando se cae un gobierno, por definición, los liderazgos políticos afloran, pero en México no.

Ricardo Macouzet
, profesor del Departamento de Estudios Internacionales de la Iberoamericana, señaló que hay que en este momento peliagudo para México, hay que considerar a Trump pero también que hay un respaldo a sus ideas.

“Tenemos un problema serio en imagen y reputación a través de la historia en lo que hace a la relación con EU. En otras palabras, el discurso que tiene entrada en una parte importante de la sociedad estadounidense, lo podemos explicar por muchas razones, pero ayuda a que se aceleren o sean aceptadas debido a problemas de reputación e imagen de México”

Por su parte, César Villanueva, académico de la Ibero y autor del libro La imagen de México en el mundo 2006-2015, recordó que Curzio enfatizó en su obra que el poder suave de México es ambiguo y contradictorio, pues por una parte se presenta como una nación reformista, un “alumno sobresaliente” a la mirada de las instituciones financieras.

Pero por otro lado, tiene problemas en la falta de libertades públicas, de desarrollo de la democracia, la corrupción y las fallas grandes al respeto al Estado de Derecho, lo que impide construir una narrativa clara y atractiva para el resto del mundo.

“Parte de la responsabilidad de que no seamos bien entendidos en el exterior, lo cual no quiere decir que todo tenga que ser bueno, es que no hemos sido capaces de hacer una narrativa contemporánea, actualizada, relevante sobre México y los mexicanos”

¿Qué hacer?

Aunque la realidad es aplastante, el ponente apuntó que se pueden hacer algunas cosas prácticas y una de ellas es usar el poder suave de México, que es a partir de una construcción discursiva de lo bueno que tenemos y hacemos dar una imagen diferente al mundo.

Un punto crucial “divorciar la imagen del país de la imagen de gobierno. Articular una narrativa y después buscar el apoyo de todos los sectores (para hablar) algo bueno del país, de manera que se aglutinen percepciones”.

Además, se puede convocar a las marcas y exportadores nacionales para que agreguen mexicanidad a sus productos; se debe convocar a medios de comunicación para que hablen a los estadounidenses de lo que es México, preferentemente en inglés, y modificar la percepción que se tiene de los mexicanos a través de los contenidos de entretenimiento para no reforzar prejuicios.