Fallece Emilio Botín, presidente de Banco Santander

Lo llamaron el “emperador” de la banca por su afán de conquista sin límites, era Emilio Botin, el presidente del Banco Santander, quien falleció la noche del martes a los 79 años a consecuencia de un infarto.

Banco Santander de España dio a conocer que su presidente, Emilio Botín, falleció y el consejo de administración del grupo se reunirá más tarde en el día para designar a su sucesor.

"Banco Santander lamenta comunicar el fallecimiento de su Presidente Emilio Botín, quien ocupaba la presidencia y la dirección ejecutiva del consejo desde el 2001 y formaba parte de la entidad desde 1960, dijo la entidad financiera en un comunicado al regulador bursátil español".

A pesar de recibir críticas por ser un poder fáctico en la sombra, de acuerdo con especialistas, Botín fue la persona que lideró el crecimiento del Banco Santander, desde la pequeña entidad española que heredó de su padre hace 28 años hasta el gigante internacional que es hoy.

El consejo de administración de la entidad tiene previsto reunirse en las próximas horas para elegir nuevo presidente. Todas las quinielas apuntan como sucesora a su hija Ana Patricia Botín, quien es consejera delegada de la filial británica del Santander. Por otro lado, las acciones del Santander caían casi un 1.5% a mitad de sesión en la Bolsa de Madrid.

“Me siento profundamente afectado por la pérdida de uno de los grandes banqueros de España y de Europa y de una persona con un gran talento para los negocios, que supo aunar el instinto y la capacidad de liderazgo de una forma excepcional y seguramente irrepetible”, dijo el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Emilio Botín, su vida

Botín nació en el seno de una familia de banqueros y su gestión transformó el Santander en el banco más importante de España y uno de los más destacados de Europa y América Latina.

Su carrera comenzó en el pequeño Banco de Santander, que dirigió su padre durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975). Tomó la dirección de la entidad en 1986 y revolucionó el sistema financiero español con una política agresiva con la competencia. La banca estaba entonces concentrada en algunas familias, que operaban bajo un pacto tácito de no agresión.

Su visión de crecimiento lo llevó a comprar Banesto y posteriormente el Banco Central-Hispano en España. Tras afianzar su posición en el país, lanzó las llamadas “supercuentas”, que marcaron un hito en el sector al ofrecer una alta remuneración a los depositantes de cuentas corrientes.

España se quedó pequeña. Botín encabezó entonces la salida del banco al exterior, donde lideró una fuerte implantación en América Latina, mientras adquiría entidades tan importantes como el Abbey en el Reino Unido.

“Su sueño era ser internacional, y lo es”, explicó Robert Tornabell, catedrático de la escuela de negocios ESADE. “Se dio cuenta de que el banco tenia que ser un banco comercial y tenía que ser un banco internacional”.

Botín fue un banquero con bastante presencia pública y quiso que su banco tuviera siempre esa misma visibilidad. Santander está presente en todos los sectores de la sociedad española. Financia programas universitarios, becas, seminarios, conciertos, proyectos sociales, cultura y eventos deportivos de todo tipo, desde la Formula 1 hasta la Copa Libertadores.

“Botín quizá era más extrovertido que sus homólogos, hablaba con los periodistas cara a cara, era muy directo y le gustaba dar consejos en público”, dijo Tornabell. “Parecía un profesor, pero claro, un presidente de un país no es un alumno”.

Botín enfrentó varios procesos judiciales a lo largo de su vida. El más grave tuvo lugar en 2007, cuando quedó exonerado de un delito de fraude fiscal por unas cuentas en Suiza con más de 260 millones dólares que su padre sacó de España tras el estallido de la guerra civil en 1936.

La sentencia absolutoria, muy criticada por algunos sectores judiciales, sentó jurisprudencia y se le conoce como “doctrina Botín”.