¿De qué vivirán los Millennials cuando llegue su retiro?

MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ CASTAÑEDA*

La labor de hacer conciencia entre los jóvenes sobre la importancia de ahorrar para el retiro se asemeja a las campañas de vacunación contra la influenza, no se tiene el éxito e impacto esperado; en temas de dinero la juventud considera se debe vivir al máximo sin limitante alguna, de ahí que el tema de la vejez es cosa del destino.

Ante los cambios de la ley de pensiones, pocos son los trabajadores jóvenes que han reservado parte de su tiempo e ingresos para asegurar una vida sustanciosa durante la edad de retiro, otros sin embargo continúan destinando los recursos que obtienen de diversos medios para cubrir las necesidades inmediatas.

Un número considerable de la población se encuentra en displicencia o ignorancia total sobre temas de retiro, pensión por cesantía o vejez, tal es el caso de trabajadores en edades en sus veintes y treintas que creen que es obligación del gobierno hacerse cargo de ellos cuando estén en la vejez, o bien consideran que es responsabilidad de sus hijos velar por ellos en esta etapa.

Entre la imposibilidad de pensionarse por la ley del 73, la inconsistencia de la empleabilidad, la falta de cotización alguna durante la vida laboral, además de la despreocupación desmedida, los jóvenes de hoy tendrán que enfrentarse a una cruda vejez, al continuar trabajando después de los 60 años de edad en una empresa, negocio propio o familiar bajo condiciones poco afortunadas.

En este sentido, si los jóvenes de hoy eternizan la indiferencia del mañana poniendo su atención en la recreación, hacer una vida social, salir de fin de semana, viajar, comprar un auto o adquirir una casa, será muy probable que en 50 años veamos gente adulta luchando por conservar un empleo en empresas que aún consideren viable tener gente que supere los 60 o tal vez continúen preservándolas porque el costo de despido sea muy alto.

El mañana de la nueva generación de adultos mayores que no se preocuparon en prever retiro o medios de vida razonablemente adecuados y estables será desalentador, tendrán que enfrentarse a la cruel realidad de formar parte de las filas de desempleados que buscan frenéticamente los ingresos irrisorios de una o varias fuentes de empleo a través de incomodas jornadas de trabajo que terminaran tempranamente mermando las condiciones de salud física y mental.

Sobre esta premisa, pareciera existe una pugna constante generacional por tener o permanecer en un empleo dentro de las empresas, sin embargo esta lucha se agudizara en un futuro porque los indicadores de desempleo de hoy sobre jóvenes y adultos mayores serán superiores, siendo la tasa de estos últimos abrumadora.

En otras palabras, siempre ha existido gente adulta que ha vivido de pensiones probablemente lastimosas, de ingresos derivados de sus Pymes o Mipymes, negocios informales, o empleabilidad en empresas que solo ofrecen salarios mínimos, e incluso de la caridad de la sociedad, pero indiscutiblemente esta cifra aumentará irremediablemente.

Es muy importante que los jóvenes se responsabilicen de su vejez mínimo desde los 20 años comenzando a ahorrar aunque sea de forma conservadora aun cuando sus ingresos sean pequeños, esporádicos o irregulares, por medio de esquemas tradicionales aun cuando las vías formales siempre serán las más recomendables porque además de salvaguardar el dinero ofrecen rendimientos.

El sistema financiero ofrece varias alternativas que permiten el ahorro para el retiro, por medio de planes privados de pensiones, aportaciones voluntarias a las afores, seguros, inversiones, entre otros; en donde a través de estos mecanismos pueden tenerse algunos beneficios fiscales.

Los jóvenes cuentan con llegar a los treinta y alcanzar los ochenta porque que en la actualidad la expectativa de vida es cada vez mayor, pero no suponen cómo han de vivir durante ese lapso de tiempo porque olvidan que la tutela familiar termina regularmente al llegar a la mayoría de edad, en el mejor de los casos al finalizar los estudios universitarios.

Ahorrar no es un lujo, es una necesidad y los fondos de retiro son una responsabilidad personal.

Integrante de la Comisión de Ética y Responsabilidad Profesional del Colegio de Contadores Públicos de México.