Los 9 temas obligados de la 79 Convención Bancaria

El sistema bancario se encuentra en uno de sus mejores momentos de la historia. Tiene niveles de capitalización arriba del 10 por ciento y sus instituciones son rentables. Sin embargo, la expansión y menor costo de la oferta de crédito, el fomento al ahorro y la inclusión financiera, son los principales retos que enfrenta la banca mexicana, afirmó el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

De cara a la 79ª. Convención Nacional Bancaria, a realizarse 10 y 11 de marzo, el CEEY considera que este es el mejor momento para reflexionar sobre el tipo de banca y sistema financiero que requerimos para crecer con equidad, por lo que enumera sus retos y oportunidades.

Inclusión Financiera

El CEEY ve avances prometedores, pero el reto aún es enorme. Se estima que 59 por ciento de la población en los segmentos de ingresos bajos y medios no tienen acceso a una cuenta de ahorros formal. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera agrega que 35.5 por ciento de los adultos entre 18 y 70 años son usuarios de ahorro formal y 43.7 por ciento son usuarios del ahorro informal (guardar dinero en casa, tandas, familia y cajas de ahorro no formalizadas).

Se ha avanzado en figuras como la de los corresponsales bancarios y la participación de financieras populares (SOFIPOS), cajas de ahorro y sociedades financieras de objeto múltiple (SOFOMES), pero todavía hay mucho por trabajar.

Cuentas Transaccionales y Ahorro

Las iniciativas para fomentar el ahorro voluntario, como pudiera ser el uso de la cuenta única, no acaban de lograrse. La banca ha mostrado poco interés en promover su uso. Los considerables requisitos para abrir o para cerrar una cuenta bancaria, el acceso limitado a la infraestructura bancaria, el rol de la banca como ventanilla fiscal y las políticas de prevención en materia de lavado de dinero, son factores que también afectan la penetración.

A lo anterior, habría que sumar el hecho de que los rendimientos en los depósitos a la vista están por debajo de la inflación, lo cual desincentiva el ahorro.

El ahorro obligatorio, a través de las Afores, si bien ha ayudado para financiar el desarrollo del país, dista de asegurar un retiro digno a las personas. Cerca del 60 por ciento de la población económicamente activa trabaja en el sector informal y no aporta para su retiro. Las aportaciones obligatorias del resto, que trabaja en el sector formal, son de apenas del 6.5 por ciento de su salario, siendo que en países como Chile estas son superiores al 11 por ciento.

Además, los rendimientos se ven afectados por los altos costos de transacción que implica el pago de promotores de las Afores.

Oferta crediticia

La provisión de financiamiento a microempresas y microempresarios es un área de oportunidad para el sistema financiero, el cual pudiera tener algún impacto positivo a la economía, pero sobre todo en el bienestar de las familias.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Micro negocios del Inegi, en 2012 operaron en el país casi 9.2 millones de micro negocios y sólo 32 por ciento cuentan con establecimiento fijo, lo cual afecta su acceso a crédito. Según Banxico, en su Reporte de Competencia de Crédito a Pymes, en 2014, el crédito a las micro, pequeñas y medianas empresas representó el 6.5 por ciento del crédito bancario total y 22 por ciento de la cartera de crédito a empresas.

La escasez de crédito al sector de Mipymes es principalmente por problemas del lado de la demanda: altos niveles de informalidad de las empresas y autoexclusión de muchas de ellas.

Pero, del lado de la oferta también hay problemas. Los bancos grandes evalúan el riesgo de las empresas en forma parametrizada y masiva, es decir, con base en información dura generada a partir de la contabilidad de las empresas y de su historial en el buró de crédito.

Esta metodología impide a la gran mayoría de las Mipymes calificar para obtener crédito, razón por la que recurren a la tarjeta de crédito del dueño, a otros intermediarios no bancarios o al mercado informal.

La banca comercial depende mucho de las garantías de la banca de desarrollo, especialmente Nafin, para dar crédito a las Mipymes, lo cual da espacio a que otros intermediarios no bancarios participen.

El esquema de los programas de garantía de ese banco de desarrollo, en forma adecuada, da una cobertura parcial del crédito, asumiendo el banco de primer piso parte del riesgo. Esto hace que la banca en muchos casos prefiera no tomar el riesgo de acercar crédito a nuevas empresas y opte por sobre-endeudar a los mismos.

Lo anterior abre espacio para el segmento de las sociedades financieras no bancarias (SOFOMES, cajas de ahorro y SOFIPOS). Dada su especialización, cercanía y ventajas regulatorias, pueden asumir en mejor forma el riesgo con las MIPYMES y llegar a zonas de difícil acceso para la banca. Sin embargo, la prohibición de captar que tienen algunos de estos intermediarios y la regulación en materia de lavado de dinero les afecta también en su tarea de inclusión financiera.

Estado de Derecho

La debilidad del Estado de Derecho tiene un impacto negativo en la recuperación de los préstamos. La lenta implementación de la reforma judicial ha dificultado avanzar en la federalización de la justicia mercantil.

Todo esto, a decir de la OCDE, hace que para su recuperación judicial se gaste alrededor del 28 por ciento de la suerte principal de un crédito, y tome casi un año -o más- su recuperación.

Registros Públicos y Buro de crédito

En cuanto al ambiente de negocios existen otros problemas en materia registral y de burós de crédito. Los registros públicos, de orden local, ante los cuales se inscriben las garantías no cuentan con los mejores sistemas de información y tecnología, lo que tiene efectos negativos en el otorgamiento del crédito. Los burós de crédito no comparten información entre ellos y entes públicos como Infonavit o Fovisste no reportan sus créditos al buró, lo que impacta en el costo del crédito.

Crédito a Gobierno

A nivel subnacional, la demanda de crédito por parte de estados y municipios pudiera estar compitiendo con la de los particulares, desplazando las necesidades de éstos a las del sector productivo. Esperemos que pronto el fortalecimiento fiscal, la transparencia y rendición de cuentas en materia de endeudamiento en este nivel, se vaya abriendo paso.

Incipiente financiamiento a Mipymes

El financiamiento vía Capital a favor de las Mipymes está poco desarrollado. El Estado, a través de la Secretaría de Economía/Inadem y de Nafin han impulsado el desarrollo de fondos de capital para financiar a los emprendedores. Sin embargo, la cultura del capital de riesgo a favor de empresas "start-ups" está en una etapa incipiente.

En el CEEY creemos que impulsarla ayudará a resolver muchos de los problemas de asimetría de información que hoy limitan la llegada de financiamiento a este segmento del sector productivo, que es visto como altamente riesgoso y opaco. Con esto, se podría avanzar también en la formalización y productividad de las empresas.

Incipiente financiamiento bursátil

En relación al mercado de valores, encontramos que el problema principal es su baja penetración y su limitado volumen de operación. Del lado de las posibles empresas emisoras vemos reticencias al gobierno corporativo, opacidad en la contabilidad e incertidumbre en cuanto a la protección legal de los accionistas minoritarios.

La corta vida de las empresas en México limita que muchas lleguen a cotizar. Además, la cultura de control familiar arraigada en el país, no favorece que los empresarios busquen la entrada de nuevos accionistas a través de este mercado.

Barreras a nuevos intermediarios

Por el lado de la oferta vemos barreras a la entrada a otros intermediarios. Se necesita ser banco para ofrecer terminales punto de venta y participar en la cámara de compensación. E-Global y Prosa tienen un duopolio en relación al procesador de operaciones con tarjeta lo cual impacta en el costo, en la implementación de innovaciones en el sector y en la inclusión financiera.

En suma, que el sistema financiero en términos generales vive una buena época, pero es una industria que requiere transformación constante para poder avanzar en los múltiples retos que tiene.