¿A dónde van las ganancias de Banxico?

ROBERTO AGUILAR*

En abril, la Secretaría de Hacienda recibió una transferencia superior a los 239 mil millones de pesos del Banco de México, como parte de las ganancias obtenidas en las reservas de dólares en 2015.

Dicho monto, es resultado de una apreciación del dólar de 16.8% en 2015, que en automático aumenta el valor en pesos de los activos del banco central; y por la ganancia proveniente de las subastas de dólares que por meses realizó el Banco de México por cerca de 28 mil millones de dólares, mismos que fueron adquiridos a un precio menor al que se vendieron.

La cantidad representa una muy buena noticia para las finanzas del país porque gracias a los cambios a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendarias, aprobados por los legisladores en octubre de 2015, hasta 70% de dichos remanentes deberán utilizarse exclusivamente para amortizar la deuda pública, y el resto para fortalecer la posición financiera del gobierno federal.

Y justo en este 30% está el as bajo la manga de la Secretaria de Hacienda porque será parte del paquete de rescate financiero de Pemex, que sufre por la baja del precio internacional del petróleo y por una onerosa e ineficiente estructura de costos que tendrá que recortarse y sanearse como condición para que la empresa productiva del estado reciba la transfusión urgente de dinero.

El plan se complementará con la venta de activos, alianzas con empresas extranjeras para la explotación conjunta de yacimientos, y el esquema de lease back, donde un tercero compra propiedades o activos que luego Pemex renta por un periodo determinado.

Así se aliviarían, por lo menos temporalmente, las finanzas de la petrolera e indirectamente la percepción de la capacidad de pago y perspectiva de la propia deuda soberana porque pese a la apertura energética, que supone una mayor flexibilidad y autonomía para Pemex, el gobierno federal seguirá siendo el aval y apoyo en primera instancia para la compañía petrolera que enfrenta una cruda realidad. Y no sólo con la competencia sino con las perspectivas desfavorables del precio del hidrocarburo que obliga a todas las petroleras del mundo a redimensionar sus operaciones y ser mucho más selectivas en los proyectos, sino porque nada ni nadie garantiza que las millonarias inyecciones de recursos federales, tanto para el pago de una parte de pasivos laborales como para liquidar a una parte de sus proveedores, garantice un cambio estructural en Pemex que fuera una de las fuentes de ingresos para el gobierno vía impuestos y que ahora es todo lo contrario.

Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México, dijo recientemente que debemos acostumbrarnos a los precios bajos del petróleo, refiriéndose a México y el mundo. La pregunta es sí Pemex será capaz de adaptarse o seguirá siendo subsidiado con recursos federales que provienen de los impuestos de muchos mexicanos.

*Periodista para temas financieros, económicos y corporativos (@robertoah)