¿Habrá Maracanazo económico en Brasil tras Río 2016?

Dr. ERASMO ZARAZÚA JUÁREZ*

Los Juegos Olímpicos Río 2016 están marcados por varios problemas, uno de ellos es el económico. La organización del evento está teniendo una creciente factura, es decir, costos más caros de lo programado. Aunque varias ediciones de los Juegos Olímpicos han tenido esta característica, en Brasil se está saliendo de proporción.

En 2009 Río de Janeiro obtuvo la sede, principalmente porque Brasil aún se encontraba en pleno “boom” económico, meses después del estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y la crisis mundial de 2008 que ahora conocemos. Además tenía la sede del Campeonato Mundial de Futbol 2014; por lo que el Comité Olímpico Internacional (COI) confió que en pleno inicio de la tormenta Brasil podría ser puerto seguro, al igual que los otros países del BRIC (integrado por Brasil, Rusia, India y China) a los que ya les había dado sedes.

Tanto el gobierno local como nacional brasileños siguieron festejando el logro de tener dos sedes seguidas de mega-eventos, cosa que sólo México, Alemania y Estados Unidos habían logrado. El tiempo comenzó a correr, y no se veían los inicios de los trabajos de la infraestructura necesaria.

En 2011 eran notorios los graves retrasos para el Mundial 2014, y peor aún, para la Copa Confederaciones 2013, celebrada en tierra carioca. El Estado se enfocó en ir saliendo a flote en cada evento de manera lineal, por lo que los Olímpicos quedaron relegados al último lugar. En 2014 las instalaciones olímpicas marcaban graves retrasos, sobre todo porque no se habían iniciado los trabajos de limpieza. El COI comenzó a presionar, algo que no dejó de hacer en los últimos dos años.

Los trabajos de construcción y remodelación tuvieron un alza en presupuesto debido a las horas extra, se tuvo que trabajar de día y noche. Las instalaciones no son áreas privadas, es decir, son hechas por el Estado, pues el dinero procede de recursos públicos; pero incluso las instalaciones privadas están siendo remodeladas o adecuadas de la misma manera, con dinero de impuestos de los contribuyentes.

El cómo se utilizan los recursos económicos nos define si se está haciendo un gasto, coste o inversión. El gasto es aquello que se paga pero no se verán mayores beneficios, no es recuperable o multiplicable; el coste se refiere a lo que se paga y se obtiene un beneficio mayor o una ganancia inmediata; y la inversión es la obtención de ganancias, pero multiplicadas a lo largo del tiempo, casi infinitas.

Río está utilizando recursos públicos, tanto los suyos como los que le tuvo que otorgar el gobierno nacional, cuando se declararon en quiebra para obtener estos recursos de ayuda y seguir pagando el evento. Todo se salió de proporción por iniciar tarde los trabajos; que aunque sean clasificados como una inversión, al ser pagados con recursos públicos y a sobreprecio, por el retraso o la corrupción, se han convertido en costos y gastos.

A diferencia de otras ediciones olímpicas donde la entrada de empresas privadas mitiga el uso de recursos públicos y la responsabilidad del Estado, Brasil no lo hizo así; en todos los eventos estuvo presente el Estado. Brasil tiene fallas de origen, estuvo creciendo, y rápido, pero no supo manejar ese crecimiento y convertirlo en desarrollo. Benefició a los más pobres, pero con recursos de inversión, no de desarrollo interno. Comenzó a repartir antes de consolidarse.

El mito de seguir creciendo se lo creyó el mismo Estado, no vio que sus programas sociales no estaban funcionando del todo; que su moneda, el real, comenzó a devaluarse; que la inflación seguía creciendo y que las inversiones extranjeras fueron disminuyendo, porque Brasil comenzó a verse menos atractivo, además de que la economía mundial comenzaba una recesión.

El Estado entonces empezó a tomar aún más el lugar de inversor sin medir las consecuencias. En su gestión como presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva llevó al Estado a un mayor protagonismo económico, lo que resultó en una pérdida de eficiencia, algo que no corrigió su sucesora Dilma Roussef; es más, aumentó la presencia del Estado.

Unos días antes del arranque de los Juegos Olímpicos se inauguró la Línea 4 del Metro, que tenía años de retraso, y que de todas formas aún no daba servicio, sino hasta empezados los juegos. Se habló del gran legado que era esta obra, impresionantes declaraciones, ¿unos olímpicos dejan una línea de Metro como legado?

La diferencia entre impacto y legado

El impacto será todo aquello inmediato que causa el evento, generalmente negativo. El legado es aquello que a largo plazo deja algo positivo a la localidad o país. Por ahora todo se ve o se mide como impacto, posiblemente las instalaciones deportivas en varios años, si no se dejan en el olvido, servirán para crear y generar más y mejores atletas olímpicos, lo que sería un legado.

La nueva infraestructura urbana tuvo costes altísimos, muchas molestias en su construcción que afectaron directamente a la productividad de la ciudad. Pasarán muchos años para verlo como legado, siempre y cuando hayan estado bien diseñadas. Algunas voces ya dicen que hay fallos estructurales o que en realidad no ayudarán a una urbe más transitable o habitable, generaron más que nada desplazados que en algunos casos no han obtenido una nueva vivienda o en la que obtuvieron tienen menos calidad de vida que donde estaban antes.

Por ahora el turismo ha descendido; un fenómeno que ocurre desde hace tiempo en sedes olímpicas, donde por ese periodo se disminuye la afluencia normal de turistas y se incrementa la de visitantes olímpicos. Pero ese es otro problema, no hay los que se esperaban, y están sobrando boletos, esto debido a la percepción de problemas políticos, sociales, económicos y el zika.

Los mega-eventos deportivos, como los Olímpicos y los Mundiales, hace un siglo dejaban muy pocas ganancias o ninguna, y más que nada dejaban un déficit, pero manejable. Conforme fueron evolucionando estos eventos los países anfitriones entraron con más apoyo público, pero aún con déficit, no había despilfarro; o bien se conectaba a beneficios sociales, de crecimiento o desarrollo. Hasta que llegó el punto de quiebre que fueron los Juegos Olímpicos de Montreal´76 y el cambio de sede del Mundial Colombia’86.

En los años 80 las nuevas tendencias económicas vendrían a cambiar las cosas y los patrocinadores absorbieron casi todo, y estos eventos desde entonces generaban ganancias, principalmente a las empresas privadas y en un segundo plano a los Estados o gobiernos.

Los eventos deportivos han crecido tanto que se necesitan de ambos, el Estado y las empresas, pero al parecer Brasil quiso hacer de lado a las Empresas para que las ganancias fueran mayormente del Estado, o de los políticos; grave error, pues ni el gobierno ni los funcionarios públicos pueden ni deben manejar al Estado como si fuera una empresa privada, y he aquí lo que considero el grave error de Brasil. Vemos aquí una constante con Grecia en Atenas 2004, donde es notoria la corrupción y la pésima actuación del Estado, que después fueron una de las causas de su crisis y la del Euro, repito, una de las causas.

Los datos económicos nos marcan que haber sido sede de estos eventos y haberlos llevado de manera incorrecta darán un “maracanazo económico”. Si es así, Brasil sería el primer país en quedar en bancarrota por mal manejo de eventos deportivos, repito, el mal trabajo interno para celebrarlos. Se compara la economía de Brasil con un país perdedor de una guerra.

*Académico del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México