Economía verde y cambio climático

Nuestro hogar, la Tierra, vive un desgaste, los recursos naturales se agotan. Este deterioro avanza a pasos agigantados a medida que el clima se torna más cálido en verano y más frío en invierno, además de catástrofes naturales más extremas cada vez. Entidades ecologistas como World Wildlife Fund (WWF) indican que si continuamos con este ritmo de consumo, para 2030 necesitaremos dos planetas para cubrirlas.

El riesgo es alto y serio si no se alinean los objetivos hacia una economía que administre dichos recursos de manera eficiente y racional: un verdadero desarrollo sostenible que alcance todas las esferas, desde la social hasta la económica.

Bajo este enfoque, el trabajo de los mexicanos Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) y Francisco Suárez, Presidente del Consejo del World Environment Center (WEC) apuntan a fortalecer y acelerar el compromiso de todos los actores para establecer acciones que generen bienestar e incluyan un sistema económico colaborativo sin dañar el medio ambiente y respete la integridad de todos los ciudadanos.

México se ha mostrado líder en el tema. Un ejemplo es el liderazgo tomado durante la cumbre de Naciones Unidas para la Biodiversidad (COP13) en Cancún. Aquí, el Gobierno mexicano se comprometió a incrementar las áreas naturales protegidas del país para llegar a más de 910 mil kilómetros cuadrados, lo que representa un total del 45.5% del territorio terrestre nacional.

Durante la entrevista explican cómo su quehacer cotidiano y a nivel mundial se refleja en una filosofía por sumar voluntades para lograr un impulso hacia la cultura sustentable, una materia prima que acompaña cualquier iniciativa que combata rezagos y luche por el consumo eficiente de energía.

Como lo indica Espinosa Cantellano, los planes de acción climática que existen en 189 naciones, equivalentes al 96% de las emisiones globales, son una muestra clara del consenso mundial, aunque las soluciones tienen que adaptarse a las condiciones económicas, sociales y geográficas de cada país.

El desafío alcanza todas las áreas de las empresas, recalca Francisco Suárez ya que de acuerdo con Carbon Trust, cerca de 80% de las emisiones de carbono de muchas compañías proviene de su cadena de valor, lo que hace imperativo actuar con responsabilidad en pro del medio ambiente y la comunidad, un elemento que debe formar parte de sus estrategias de negocio.

¿Cuáles son tus objetivos como líder de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC)?

(PE): Con la adopción del Acuerdo de París y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se puso en marcha un movimiento global para impulsar la acción contra el cambio climático y fomentar un futuro sostenible. Hace falta reducir las emisiones de cara al 2030. Mi misión es hacer avan-zar estos esfuerzos, ayudar a los gobiernos y a todo el mundo a acelerar y reforzar acciones a favor de la sostenibilidad.

Ahora debemos materializar estos planes en acciones concretas, en políticas y estrategias de inversión que complementen y apoyen los marcos de desarrollo sostenible de cada país. Para lograr este cambio, los gobiernos tienen que asegurarse que todos sus ministerios;finanzas, planeación, energía, medio ambiente, educación, salud y transporte, entre otros; trabajen coordinados, sumando esfuerzos del sector privado y la sociedad civil.

Hay figuras políticas y líderes de negocio que aún no aceptan que el cambio climático es real. ¿Por qué tantos segmentos de países desarrollados siguen escépticos sobre la problemática?

(PE): Aunque aún hay escepticismo, la ciencia es sólida al respecto. Los gobiernos basan sus decisiones en los informes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), elaborados a partir de estudios validados por científicos de todo el mundo. El cambio climático es una realidad reconocida por los gobiernos, tal y como lo demuestra la rápida entrada en vigor del Acuerdo de París, y el número creciente de empresas e inversionistas que reconocen el riesgo que esto representa.

El Acuerdo de París genera no sólo un importante respaldo, sino también un fomento a las capacidades de los países y las sociedades para tomar medidas eficaces frente al cambio climático. Cada año se incrementan las inversiones del sector público y privado en energía limpia y en el uso más eficiente de la misma, buscando contribuir con medidas efectivas para enfrentar esta problemática global.

¿Cuál es el rol principal de corporativos globales y locales sobre esta problemática? ¿Cuáles son las tres acciones específicas requeridas para reducir su huella de carbono?

(FS): El sector privado debe de tener un compromiso voluntario a la generación de valor compartido, esto es clave para el desarrollo sostenible.

En el WEC hemos observado que esas acciones se enfocan en el uso de energía limpia, la eficiencia energética y el trabajo a lo largo de la cadena de valor.

La transición a energía limpia permite disminuir las emisiones de carbono mientras crece el sector privado, facilitando así su desarrollo dentro de la economía mundial. Trabajar en eficiencia energética permite reducir costos, generar innovación y adoptar nuevas tecnologías de tal forma que se produzca más con menos.

En el WEC contamos con un programa llamado Greening the Supply Chain, cuyo objetivo es mejorar el desempeño ambiental de las MiPyMEs. Este programa está activo desde 2003 y ha impulsado una producción más limpia y eficiente con inversiones que superan los 9.6 millones de dólares y generan ahorros por más de 48 millones de dólares y cerca de 119 mil toneladas de gases de efecto invernadero. Adicional a estos impactos positivos, también se lograron ahorros en agua de cerca de 2 mil 600 millones de litros por estos proyectos.

Según Carbon Trust, cerca del 80% de las emisiones de carbono de muchas empresas se encuentra en su cadena de valor. Para corporaciones globales esta puede ser una manera eficiente de sumar a los proveedores que forman parte de su cadena de valor.

En el WEC realizamos, junto con Pfizer, Rainforest Alliance y The Nature Conservancy, alianzas para trabajar en la selva maya con pequeños productores de café, logrando generar ventas superiores a 4.2 millones de dólares de producto mexicano y 7.3 millones de dólares en producto guatemalteco.

¿Cómo apoyarán los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas a apalancar e impulsar a los negocios mientras se promueve la conservación de recursos naturales?

(FS): Los 17 objetivos y sus 169 metas presentan un amplio espectro de acciones a realizar en conjunto con todos los miembros de la sociedad. En el World Environment Center estamos convencidos que los esfuerzos multisectoriales entre iniciativa privada, gobierno y sociedad civil son un camino efectivo para avanzar.

Colaboramos con más de 30 empresas líderes y distintas universidades a nivel global para promover la educación en sostenibilidad y afrontar los retos actuales. Empresas como FEMSA, Unilever, Roche, Johnson Controls, CH2M, General Motors, Boeing o IBM son sólo algunos ejemplos de nuestros miembros.

La conservación de recursos naturales es una labor fundamental para el cumplimiento de los ODS. Hay cuatro objetivos en particular que tratan sobre problemáticas ambientales: Agua Limpia y Saneamiento, Acción por el Clima, Vida Submarina y Vida de Ecosistemas Terrestres. Existen algunas compañías que ya integran en los estados financieros una evaluación económica de los ecosistemas y la biodiversidad. De esta forma, las compañías pueden considerar en las decisiones de negocio la conservación de los recursos naturales.

Hablando con el mundo corporativo, ¿es partidario de un ambiente con mayores regulaciones o de un sistema orientado a incentivos de mercado?

(PE): Con toda seguridad los incentivos de mercado pueden tener una influencia positiva en las decisiones que toman las personas y pueden actuar como importantes impulsos económicos para el cambio. Estos mecanismos, son especialmente eficaces cuando apoyan tendencias ya existentes, situación que en este momento el sector de los negocios percibe como una ventana de oportunidades en donde actuar contra el cambio climático favorecerá sus propios intereses.

Desde incorporar la sostenibilidad en sus cadenas de suministro, invertir en energías renovables para reducir los costos energéticos o asegurarse de que las fábricas resisten los efectos del cambio climático; se puede fomentar aún más todas estas medidas gracias a incentivos de mercado inteligentes.

Sector Agrícola

Un ambiente comercial internacional más restringido tendrá un gran impacto en flujos de importación y exportación. ¿Qué impactos podría tener en seguridad alimentaria a nivel global?

(PE): El objetivo principal de la CMNUCC es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera en niveles que eviten interferencias peligrosas de origen humano con el sistema climático. Este objetivo debe alcanzarse en un periodo de tiempo que permita a los ecosistemas adaptarse al cambio climático, y asegurarnos así que la producción de alimentos no se vea amenazada, permitiendo que el desarrollo económico continúe de manera sostenible.

Uno de los principios de la Convención establece que los gobiernos deben cooperar para promover un sistema económico internacional solidario, que haga posible un crecimiento y un desarrollo económico sostenible global para que éstos puedan afrontar mejor los problemas derivados del cambio climático.

Esto quiere decir que las medidas para combatir este reto, no deben provocar situaciones de discriminaciones arbitrarias o injustificables o una restricción encubierta al comercio internacional. En este sentido, el Acuerdo de París también reconoce la prioridad de salvaguardar la seguridad alimentaria y poner fin al hambre y a las vulnerabilidades de los sistemas de producción de alimentos frente a los impactos del cambio climático.

El sector agroindustrial es responsable de una gran parte de las emisiones de carbono globales. ¿Qué podemos hacer para mitigar sus impactos?

(PE): Con la ayuda del sector privado, las partes ya están demostrando que se pueden reducir las emisiones del sector agrícola. El sector agroindustrial tiene a su disposición múltiples opciones, muchas de las cuales están basadas en nuevos estudios.

Por ejemplo, añadiendo un 2% de algas secas a la comida de ovejas y vacas, se reducirían las emisiones de metano en más de un 70%. Otro ejemplo, es la contaminación del agua.

Las actividades agrícolas mal gestionadas pueden provocar la contaminación por nutrientes. Los fertilizantes y el estiércol son ricos en nitrógeno y fósforo y son una fuente importante de contaminación por nutrientes de origen agrícola. Cuando la lluvia arrastra los excedentes, estos nutrientes terminan contaminando los ríos y las aguas subterráneas.

(FS): De acuerdo al World Resources Institute (WRI), alrededor del 13% de las emisiones globales provienen del sector agroindustrial, lo cual lo hace el segundo emisor más grande a nivel global. De 1990 hasta 2010 las emisiones de este sector se han incrementado 8% y se estima que crecerán sobre el 15% de 2010 a 2030. Estos incrementos se deben al crecimiento de población y a cambios de preferencia alimentaria en las economías en desarrollo.

Se espera que la fabricación de aceites vegetales y productos de origen animal, los cuales generan una alta intensidad de gases de efecto invernadero sean los de mayor crecimiento de los productos agrícolas.

Hacer cambios en las prácticas de agricultura y los patrones de consumo de alimentos hacia fuentes nutricionales con menor impacto ambiental brinda grandes oportunidades ambientales. De acuerdo con WRI 24% de las calorías producidas para consumo humano se pierden o se desaprovechan durante el proceso de la cadena de valor. Hay proyectos que trabajan en esto como en Estados Unidos, cerca de 40 millones de toneladas de alimentos son desperdiciados, y como respuesta a esto existe la Food Waste Reduction Alliance, como una cooperación de más de 30 empresas de manufactura, comercialización y servicios de comida que trabajan por reducir los desperdicios, incrementar el acceso a alimentos a poblaciones vulnerables y reciclar los residuos sobrantes. Acciones como esta nos permitirán atender estas problemáticas.

Perspectiva sobre México

¿Es suficiente la política pública de México en el sector energético?

(PE): Todos los países son importantes en la lucha contra el cambio climático porque cada acción cuenta. México, como muchos otros países, está haciendo una contribución importante. Se puede incluso decir que México se está posicionando como un referente en energía renovable tras una serie de subastas energéticas exitosas. Esto es alentador y abre la puerta a una mayor expansión, más innovación y desarrollo, además de beneficios ambientales y en aspectos de salud para las poblaciones del país.

¿Cuál es el futuro del mercado voluntario de carbono? ¿Cómo pueden participar las compañías para fortalecer iniciativas de reducción de huella de carbono?

(FS): Durante la COP21, en París, se reunieron líderes de todo el mundo para desarrollar estrategias para combatir el cambio climático. En este marco, y desde las reuniones de Copenhague en 2009 y Cancún en 2010, se realizó un compromiso para que los países desarrollados recauden a través de distintas fuentes como apoyos bilaterales, multilaterales, fuentes privadas y públicas, entre otros, 100 billones de dólares por año hasta el 2020 como apoyo para luchar contra las consecuencias del cambio climático en países en desarrollo. Esto junto con acciones a nivel país como el Sistema Nacional de Cambio Climático de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales implementado en México en 2012, permite generar acciones integrales que atiendan la problemática incluido el desarrollo de mercados de carbono.

El reto para los mercados voluntarios de carbono es generar mayores definiciones de todos los países involucrados, asegurando mejores esquemas de trabajo y financiamiento con un enfoque de desarrollo de mercado.

Hay ruido sobre la capacidad real de invertir en proyectos verdes. ¿Cuáles son los tres aspectos del sector mexicano que podrían recibir fondeo a dichos proyectos?
(FS): Además del apoyo que se otorgue a través de los fondos creados durante la COP21 y el desarrollo que presenten los mercados de carbono en México, hay distintos sectores que podrán recibir fondeo para reducir su impacto en cambio climático. En el sector del transporte, la transición a vehículos limpios, eléctricos y con gas natural tendrá un fuerte crecimiento en los siguientes años. En temas energéticos, proyectos de eficiencia o uso de energía limpia también tienen una gran oportunidad de desarrollo.

Empresas como FEMSA, Peñoles, Walmart, Grupo Bimbo y Cemex, ya son grandes partícipes en proyectos de energía limpia, siendo una clara muestra del posible desarrollo que esta clase de proyectos tiene en el país.

En Coca-Cola FEMSA existe la Meta 2020 de abastecer el 85% de los procesos de manufactura con energía limpia. Actualmente se presenta un avance del 46% camino hacia este compromiso. Ya incluso, Mundo Ejecutivo publicó que México podría ser uno de los Top 10 productores de energía eólica para el 2017 a nivel internacional. El gobierno mexicano está impulsando normas que faciliten la instalación de calentadores solares, estufas ecológicas y el uso de combustibles alternos. El manejo adecuado de los residuos agrícolas, con foco a generación de energía, y el uso de biofertilizantes también tienen un amplio potencial. Todos estos proyectos se alinean a las estrategias del gobierno federal, tienen muy buenas oportunidades económicas para los productos y las compañías y, al mismo tiempo, generan impactos positivos en el medio ambiente permitiendo ser buenas oportunidades de inversión de recursos.

¿Qué acciones positivas y políticas públicas hay en México que permitan de forma efectiva disminuir la huella de carbono nacional?

(PE): Según su contribución determinada a nivel nacional, México se ha comprometido de manera incondicional a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y sus contaminantes de vida corta en un 25% para 2030. Esto implica una reducción del 22% de los GEI y un 51% de hollín. Con estos compromisos, las emisiones llegarán a su pico máximo en 2026, y su crecimiento se desligará del crecimiento económico. La intensidad de las emisiones por cada unidad del PIB se reducirá en un 40% entre 2013 y 2030.

En su aportación, México afirma que para lograr estos objetivos son necesarias inversiones que transformen los patrones de producción y de consumo, y que las emisiones toquen techo dentro del plazo prometido. Para desarrollar las políticas necesarias y lograr esta transformación y estas reducciones de emisiones es necesario un proceso de participación ciudadana.

Estoy convencida de que este proceso dará resultados positivos.