¿Cuál es el negrito en el arroz con #LadyPrieta?

KEIKO SASHIDA

Quiero exponer mi posición sobre un tipo de videos que se producen y publican en redes sociales con el objetivo de concientizar sobre ciertos temas. Está muy bien querer hacernos pensar sobre cierta problemática y atraer nuestra atención, sólo que hay un doblez que no sé si lo consideren. Es por eso este título. Está todo bien, excepto un negrito en el arroz (aludiendo al tema).

Mi amiga Griselle y yo viajábamos en coche rumbo a no recuerdo dónde. El siguiente semáforo nos tocó en rojo, éramos las primeras en la fila, tráfico denso. Escuchando música (ella siempre musical), un vendedor con una charola repleta de gelatinas pasaba frente a nosotras. Hombre delgado, débil y alegre. Caminaba muy orgulloso con sus gelatinas, cuando de pronto, tropezó tirando todas las gelatinas al caliente concreto. El hombre comenzó a llorar (¿berrear?), inconsolablemente, ¡la señora me va a pegar! -decía-.

Intentaba recolectar del piso lo que quedaba de gelatina en sus vasitos. Luego, semáforo en verde. Avanzamos con el corazón partido. No podemos dejar a ese hombre así llorando, la señora le va a pegar, -decíamos-, ¿cuánto dinero tienes?, ¿tú cuánto?-. Entre las dos juntaríamos como quinientos cincuenta pesos, cantidad nada deleznable para lo que se pueda ofrecer en una semana de un par de estudiantes de universidad, y, como somos de corazón generoso, dijimos - ¡Todo! Le tenemos que dar todo. No vaya a ser que la señora le pegue al inocente. Mejor le pagamos todas las gelatinas, y así la señora no se va a dar cuenta.- Así que decidimos regresar.

El hombre seguía llorando, la charola levantada y las gelatinas revueltas-. ¡Tome, buen hombre!, dele este dinero a la señora, no se dará cuenta que usted las tiró-, le dijimos-, ¡Gracias!- Nos contestó, levantando su ánimo y, sin tener mucho tiempo para ver su reacción, nos fuimos. Pasaron dos semanas del incidente y, estando parada yo sola en un semáforo en rojo, vi nuevamente al hombre que vendía gelatinas caminando entre los coches. Tamaño de decepción cuando lo vi ¡tirar nuevamente la charola de gelatinas! Todo era parte de una actuación. Otro automovilista, como nosotras, cayó en su engaño y yo engrosé mi piel haciéndome un poco más insensible.

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Hace unas semanas, una cervecera hizo un date cuenta social publicando un polémico video, donde una mujer rubia se ofendía por escoger a una morena como personaje principal en lugar de escoger a ella, llamándola “prieta”, siendo que ella de tez blanca, valía más. Difícil de creer por la sobreactuación, pero mucha gente mordió el anzuelo y se indignó. Efectivamente se hizo consciencia de la discriminación racial, muchas gracias, pero ¿cuál es el precio? La construcción de un caparazón, como con el gelatinero.

Al día siguiente, salió el video una empleada embarazada, que grabó cuando su jefe le dice que (sic) ya no le va a servir porque está embarazada. Me pareció también un poco falso. Hasta ahora, no han aclarado nada, pero, ¿es otro video para percatarnos de otro tema? Para mí es otro video más que ya no se las creo. Dejen de ser gelatineros.

En contraste, el periódico El País México, acaba de publicar un video en donde, tres personas dan testimonio de la discriminación que han vivido y cómo expresan la frustración con respecto a este tema. Escuchar sus experiencias, en vida propia generan admiración y empatía sin engaños.

Estoy cierta que hay muchas cosas que no funcionan bien en nuestra sociedad. Los invito a que encontremos cómo hacernos consciencia sin abusar de nuestra inocente capacidad de asombro que, con estos engaños, poco a poco se va extinguiendo.

¡Hasta la próxima!