La revolución del dinero inteligente

CHRISTIAN LEÓN
Director de Mercado Pago en México

El 27 de junio de 1967, en una calle al norte de Londres, el actor cómico inglés Reg Varney retiraba el primer billete de una Automated Teller Machine (ATM). Desde hace 50 años, los bancos ofrecen retiro de efectivo todos los días. Sin embargo, este servicio es prácticamente obsoleto en Suecia y otros vecinos nórdicos, pues el uso de billetes y monedas representan sólo 2% de su economía .

En Estados Unidos, aún 7.7% de las operaciones cotidianas se realizan en efectivo y 10% en el área euro, según la organización financiera Bank for International Settlements (BIS). En Suecia se prevé que el efectivo se erradique hacia 2020, mientras que Dinamarca anunció que lo hará hacia 2030, por lo que sus tiendas departamentales, estaciones de gasolina y restaurantes ya no estarán obligados a aceptar efectivo.

En México, aceptar efectivo es una obligación y una necesidad, pues se trata del instrumento de pago más usado en el país: 96% de las transacciones de consumo son en efectivo, según consigna el estudio “Reducción del uso de efectivo e inclusión financiera” del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) .

El análisis del IMCO adelanta que el desuso del efectivo es una tendencia de la que México no podrá sustraerse, dados los beneficios micro y macroeconómicos que implican las operaciones denominadas “cashless”, es decir, “sin efectivo”. De hecho, los esfuerzos de digitalización de medios de pago en la Ciudad de México iniciaron con el apoyo gubernamental para tecnologizar las tiendas de barrio, ahora llamadas “tecnotienditas”, para que sus propietarios cuenten con capacitación y acceso a herramientas digitales de cobro . Es ahí donde se sitúa hoy el debate internacional respecto a cómo las nuevas tecnologías han influido el desuso del efectivo y que algunos analistas refieren como la era del e-money o del dinero electrónico.

El incremento en el uso de dispositivos móviles será el principal impulsor en la evolución de sistemas e instrumentos de pago, acompañados de disposiciones de gobierno y facilidades por parte de las instituciones bancarias. De hecho, el beneficio de las transacciones móviles es para pymes, así como para población bancarizada y no bancarizada que utilizan dispositivos móviles como parte de su vida diaria, pues permite realizar transacciones sin sacar cartera de la bolsa.

Se trata de beneficios que generan transacciones más eficientes, es decir, operaciones de dinero inteligente. Aquí los cinco beneficios básicos de las operaciones “cashless”:

1. Mejor registro de las actividades comerciales
2. Reducción de delitos vinculados al robo de efectivo
3. Inclusión financiera de población que no participa en el sistema financiero formal
4. Incremento de posibles consumidores
5. Aumento del ahorro privado con la introducción de nuevos instrumentos bancarios digitales que abarcan a un mayor espectro de la población

El inventor del ATM, James Shepherd-Barron, murió en 2010 a los 84 años. Nunca patentó su idea inspirada en las máquinas de monedas que despachan productos. El primer ATM validaba una especie de cheque y otorgaba máximo 10 libras, solicitando al usuario un NIP de 4 dígitos. Con la emisión de tarjetas plásticas y cintas magnéticas inició la transformación de estos cajeros que con la reducción del efectivo como medio de pago tendrán que volver a reinventarse.