Ánima Estudios "dibuja" la industria del cine en México

Era el año 2000, en el país pocos apostaban por el séptimo arte con proyección internacional, el ambiente en la industria era complejo y el cine, víctima de una época ambivalente, no lograba consolidarse. En este marco nace la animación mexicana digital y con ella, el estudio más importante de América Latina: Ánima Estudios.

Para Fernando De Fuentes y José Carlos García de Letona, la animación significó la posibilidad de incursionar en el mercado internacional, “a diferencia del cine, que por lo general no sale de su lugar de origen si no se trata de una película hollywoodense.”

Tocaron diversas puertas en busca de financiamiento, sin embargo, narra De Fuentes, sólo Century Fox mostró interés en el proyecto. El propósito era arriesgado: se trataba de construir a la firma pionera en entretenimiento animado en México.

“El mundo está habituado a ver dibujos animados, en ellos no existen fronteras culturales y su temática es universal, a diferencia del cine de acción viva que se caracteriza por proyectar una barrera sociocultural. Además otorga un sinfín de posibilidades creativas que encuentran eco en un público más global”.

Por su parte, José Carlos García de Letona, vicepresidente de Ánima Estudios comenta que la internacionalización de la empresa es posible, gracias a las distintas ventanas de negocio que sostienen a la firma “si bien comenzamos sólo con cine, hoy en día existen muchos negocios en simultáneo con el común denominador de la animación; cada uno es una industria por sí sólo, con sus propias dificultades y retos”.

Pioneros en la animación digital

Hacer animación fue una decisión casi circunstancial, respondió al deseo de hacer cine, para de este modo seguir los pasos de la familia, cuenta De Fuentes “la empresa nace como lo han hecho otras, un poco por accidente y otro poco por suerte”.

“Magos y gigantes” fue la primera apuesta del sello Ánima Estudios, costó menos de un millón de dólares, la distribuyó Twenty Century Fox en más de 90 países “siempre estaremos muy agradecidos porque creyeron en ese proyecto”. Poco después estrenaron “Imaginum”, con ventas en 120 naciones. Hoy en día, la productora hace películas que rondan los 6 y 8 millones de dólares.

Ese primer proyecto abrió muchas puertas porque demostró que hacer animación digital y distribuir a nivel internacional era posible. “En aquella época, en México había un vacío de películas de animación. Existían proyectos e intención de concretarlos, sin embargo no se llevaban a cabo. Fuimos los primeros en lograr terminar un largometraje, el primero en América Latina animado digitalmente”, cuenta De Fuentes.

Abunda “hoy lo decimos fácil, la verdad es que el proyecto fue muy complejo debido a, sobre todo la inexperiencia en procesos de producción”, sin embargo, hubo mucho apoyo de la industria.

Lento pero seguro

Parte del éxito de la compañía es que ha tenido un crecimiento pausado, una planeación exhaustiva y una producción constante. “Ser cuidadosos con el presupuesto y entender que el cine es de promedios: a una película le va bien, a otra mucho mejor y a otra excelente. La clave está en seguir produciendo”, dice De Fuentes.

“El plan siempre fue ir creciendo poco a poco, ir subiendo los presupuestos, y ser cada vez más ambiciosos, sin meternos el pie; sabíamos que un proyecto mal planeado con un presupuesto mal pensado podía hundir la compañía”.

Además de la oportunidad que conlleva hacer animación, los directivos coinciden en que la disciplina, el orden, el trabajo y la planeación son las directrices bajo las cuales ha sido posible la consolidación de la empresa.

El futuro en la mira

A decir de José Carlos García de Letona “nada nos gustaría más que hubiera diversos estudios de animación en el país y abrir posibilidades para el talento que ha esto se dedica”.

La firma seguirá haciendo productos internacionales para todo tipo de clientes; sin embargo, en el cine se concentrarán en uno o dos proyectos al año, probablemente más ambiciosos y con presupuestos e inversiones mayores. Reforzará la producción de series para televisión y empresas como Netflix.

El estudio cuenta con presencia en España, a partir del cual se realizará un relanzamiento de la Familia Telerín, el cual se acompañará con la puesta en el mercado de los juguetes relacionados con esta serie.

Ánima Estudios está rompiendo las barreras globales, “el crecimiento de la compañía nos ha dado mucha experiencia, además hemos tejido contactos, lo cual nos ha posicionado de tal manera que seguiremos creciendo”, concluye De Fuentes.

DATOS RELEVANTES

La empresa nació con más de 3 millones de dólares de inversión
Colaboradores: 200 personas aproximadamente
Han estrenado en más de 95 países
Con presencia en más de 30 festivales