Cataluña independiente: explicación desde la economía

ENRIQUE PRESBURGER
Director General de Factor Exprés

“Cataluña se ha ganado el derecho a ser un estado independiente”…dijo el Presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, al comparecer en el Parlamento después de hacer valer el referéndum en el que el pueblo catalán aprobó la separación del gobierno español. Después de esta declaración, lo único que quedó pendiente fue realizar una declaración unilateral de independencia, que el propio presidente de Cataluña “suspendió” para intentar llegar a un acuerdo con el gobierno central de España.

¿Por qué Cataluña es una región importante para España?

La actividad económica de Cataluña representa el 19% del Producto Interno Bruto español. En 2016 la economía local registró un PIB récord de 223.629 millones de euros, acumulado por el 18.4% de las empresas españolas. La recaudación fiscal que España obtiene de Cataluña supera los 70 mil millones de euros, el mayor al resto de las regiones. Cataluña es la región de España que más ha invertido en innovación y representa el quinto lugar en Europa en materia de startups. La región también lidera las peticiones de patentes en el país. De igual forma, el puerto de Barcelona es el más importante del Mediterráneo, y como ciudad recibe al 22.5% de los turistas que visitan España.

¿Por qué una dependencia unilateral no es sensata?

La opinión abrumadora en el escenario internacional es que no se reconocerá una independencia unilateral de Cataluña. De igual manera, existe un ramo importante de la población Catalana -la clase empresarial principalmente- que sabe que la independencia de la región implicaría aislacionismo, inviabilidad económica, un cambio de moneda y demás complicaciones irreversibles que causarían problemas grandes a la población. Es por eso que empresas muy importantes, como la financiara catalana Caixabank, anunciaron sus intenciones de moverse a Madrid para no afectar a su clientela. La farmacéutica de biotecnología Oryzon, líder en investigaciones médicas con la genética, anunció que se mudaba a Madrid. Bimbo se unió a los pronunciamientos que apoyarían dejar Cataluña. Los clubes de fútbol también quedarían en suspenso.

La solución probable:

España ya vivió una situación similar con el País Vasco. En ese momento, lo que se logró fue un “Acuerdo Fiscal Integral”. Gracias a dicho acuerdo, el País Vasco recauda actualmente casi la totalidad de sus impuestos, estimados en 13.000 millones de euros anuales, de los cuales sólo trasfiere 800 millones a Madrid para cubrir costos de gastos de carácter nacional como defensa o infraestructuras (sólo transfieren un 5-6%). Como consecuencia de esta amnistía, se reporta que sólo el 17% de los vascos quiere la independencia actualmente, además de que la ETA, culpable de la muerte de 850 personas, renunció a la vida armada. Evidentemente no se permitiría a Cataluña bajar su contribución fiscal del casi 20 al 5%. No obstante, esta es la línea esperada probable.

Finalmente, la lección que podemos aprender es que los gobiernos central endeudados y de políticas recesivas alrededor del mundo, provocarán que las regiones económicas prósperas afectadas revivan nacionalismos independentistas enraizados en la búsqueda de una mejor calidad de vida; que paradójicamente no llega con una independencia aislacionista.