Los factores de riesgo para México en el 2018

FONDOS SURA

Estamos entrando en el último trimestre de un año que se ha caracterizado por ser positivamente sorpresivo para la economía mexicana, tanto por factores externos como internos. Esto se ha traducido en resultados favorables para los principales activos mexicanos: el peso, por ejemplo, se ha apreciado cerca de 12%, mientras que el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) ha avanzado poco más del 10% y los instrumentos de deuda de largo plazo – alrededor de 10 años – han rendido más del 9.0% ante la baja en sus tasas de interés.

No es de sorprender el buen comportamiento de los mercados bursátiles mexicanos, pues mucho tiene que ver, como se ha comentado en artículos anteriores, con una mejoría en el ambiente externo, principalmente en la relación con Estados Unidos. Sin embargo, también cabe destacar que la dinámica económica global y el ambiente de mercados ha sido más propicio para las inversiones de riesgo, lo que se traduce en ganancias de doble dígito en casi todos los mercados accionarios relevantes.

Asimismo, hay que resaltar que la economía mexicana ha salido avante del entorno sombrío que se anticipaba: el dinamismo del consumo privado ha sido destacablemente sólido, y pareciera que la inversión privada finalmente se ha estabilizado. Estos dos componentes, que en conjunto representan cerca de dos terceras partes de la demanda agregada, han propiciado que los riesgos para la economía local hayan descendido, situación que incluso, las principales agencias calificadoras han reconocido en los últimos meses.

Respecto a las exportaciones (cerca de una cuarta parte de la demanda agregada), éstas también han presentado crecimientos interanuales de doble dígito, destacando el rol de México en la economía global; empero, se mantiene el riesgo por la persistente caída en la producción de petróleo, lo que podría minar el impulso de este sector.

Entonces, parece que la economía dejará el año 2017 de una mejor manera de la que se esperaba en un inicio. Si bien el crecimiento económico anticipado no es muy distinto al presentado en los últimos años (la más reciente Encuesta de expectativas de Banxico coloca esta cifra en 2.1%, cercana al promedio de los últimos 4 años); el foco, ahora será, en cómo se vivirá el 2018, pues aún hay distintos eventos de riesgo que pueden complicar el dinamismo económico previsto.

Mirando en la antes citada Encuesta de Expectativas del Banco de México, destaca que la debilidad del mercado externo dejó de ser el principal factor de riesgo para la economía local al inicio del segundo trimestre, lugar que ostentaba desde las épocas de la crisis financiera de 2008. Sin embargo, los factores que se sitúan sobre de ella son, en cierta medida, más preocupantes por ser temas internos: Inseguridad, caída de la plataforma de producción petrolera, incertidumbre política interna, debilidad del mercado interno y presiones inflacionarias locales representan más de la mitad del total de las respuestas recabadas entre los analistas del sector privado.

Llama la atención que, en la antesala del proceso electoral, es previsible que los candidatos a la Presidencia de la República abordarán estos temas en sus discursos políticos. La verdadera prueba será si los inversionistas creen que atacar (o ignorar) estos factores no descarrilará el buen desempeño de este año, para solamente diferirlo hasta la entrada de la nueva administración.

“El presente artículo no debe interpretarse como una recomendación por parte de FONDOS SURA para la compra o venta de los instrumentos financieros mencionados en el mismo.”