¿Cómo se encuentra el e-commerce en México?

Datos de la Asociación de Internet destacan que un mexicano pasa alrededor de 7 horas al día conectado a internet, tiempo que emplea para navegar en redes sociales, comprar artículos o boletos para eventos. De estas costumbres, la que más sobresale es el e-commerce.

La suma total de compras vía internet asciende a más de 257 mil millones de pesos. Otro de los datos arrojados por la Asociación en su Estudio de Comercio Electrónico realizado en 2016, indicaron que la Navidad es la época en la que se registran más ventas de este tipo.

Este mismo estudio nos dice que un 54% de los compradores electrónicos es hombre. El promedio del total de los compradores tiene 36 años y son empleados de tiempo completo.

Antonio Rivero, director regional de ventas para Latinoamérica en Manhattan Associates, empresa dedicada al comercio omnicanal, declaró que en México el crecimiento del e-commerce ha sido constante y tiene, por tanto, un gran futuro.

“México y Brasil son los mercados más grandes de América Latina, en temas de comercio electrónico, por número de habitantes y el acceso a los medios digitales. En cuanto a México el crecimiento ha sido de hasta doble o triple dígito en los últimos cinco años”, indicó Rivero.

Uno de los principales factores para el florecimiento del e-commerce han sido sin duda los medios. La mayoría de las compras electrónicas se realizan vía computadora o dispositivo móvil, lo que facilita en mucho la manera en que las transacciones se concretan.

Aún queda por dilucidar cuál es el lugar del dinero en efectivo respecto al e-commerce, en un país donde los individuos no confían en las instituciones bancarias o evitan generar impuestos. Por el otro lado, la desconfianza hacia el comercio electrónico, que recae en la inseguridad que surge debido a los delitos y fraudes electrónicos que se cometen a través de sitios web al pagar con tarjetas de débito y crédito.

A pesar de estos retos y sus posibles complicaciones, el e-commerce es, sin duda, una industria en crecimiento pleno, que habrá de perfeccionarse a través de los años por venir y con un constante aprendizaje y entendimiento por parte de los que compran y de los que ofertan.