¿Qué se espera para esta quinta ronda del TLCAN?

Este viernes inicia la quinta ronda de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en la Ciudad de México. En esta ocasión se presenta a un Estados Unidos muy desafiante y no se tendrá la participación de los ministros.

Serán 30 grupos técnicos los que analizarán “propuestas presentadas” con anterioridad y avisarán a sus respectivos gobiernos. Esta ronda viene antecedida por una cuarta en Washington, donde el Gobierno de Donald Trump se mostró muy duro.

Apenas esta semana, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, advirtió que la ruptura del TLCAN sería especialmente “devastador” para México y pidió que el país latinoamericano y Canadá “entren en razón” y acepten un nuevo pacto. El fin del tratado “sería mucho más dañino para ellos que para nosotros”, dijo con dureza.

El ministro de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, le respondió un día después recordando que muchas zonas de Estados Unidos, con fuertes relaciones comerciales con México, se verían afectadas por una eventual cancelación del tratado.

Como en otras ocasiones, apostó por un ganar-ganar que beneficie a las tres naciones, pero también fue claro: “Nadie en su sano juicio puede descartar la posibilidad de un desencuentro y, por tanto, tenemos que estar listos para todos los escenarios”.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, dijo que se esperan avances en “temas naturales” ya conversados con anterioridad y el cierre de capítulos importantes como el de servicios financieros, energía o comercio electrónico.

Pero el presidente de esta organización, que forma parte del llamado “cuarto de junto”, que acompaña el equipo negociador mexicano, reconoció que hay temas donde parece que “no hay margen de maniobra”.

Del otro lado

Estados Unidos demanda aumentar la cuota de productos fabricados en el país, especialmente en el sector del automóvil, una pieza clave del pacto comercial. También apuesta por implementar la cláusula “sunset”, que obligaría a revisar este tratado en vigor desde 1994 cada cinco años y haría que quedara suspendido si alguno de sus tres miembros no estuviera de acuerdo en extenderlo.

En principio, las negociaciones se extenderán hasta marzo del 2018, meses antes de las elecciones presidenciales en México del próximo julio. Ello añade presión a las contrapartes, especialmente México, que puede cambiar el rumbo político en los próximos comicios.

“Yo creo que hay que seguir viendo la base de la negociación y ya veremos si se puede resolver antes de marzo, como se han propuesto los negociadores. Todavía es muy prematuro adelantar”, apuntó Castañón.

Mientras, el sector empresarial y comercial mexicano, muy dependiente de las exportaciones a Estados Unidos, sigue en vilo. Además, la incertidumbre sigue afectando al peso, que lleva semanas en las 19 unidades por dólar y columpiándose al ritmo de declaraciones cruzadas.