¿En qué vas a gastar tu aguinaldo?

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Las palabras “ahorro” y “aguinaldo” no suelen ir de la mano y en nuestra cabeza estas fechas están relacionadas con las compras, grandes cenas o el pago de deudas, pero no siempre tiene que ser así. Tu aguinaldo, que en realidad es una recompensa a tu esfuerzo de todo el año, también puede ser usado para ahorrar y ayudarte a alcanzar tus metas financieras. Al pensar en este dinero, seguramente ya te habrás planteado en qué lo gastarás, pero qué tal si este año cambias la pregunta y mejor piensas “¿en qué lo voy a ahorrar?”.

En México, todos los trabajadores tienen derecho a un aguinaldo anual, que equivale por lo menos a quince días de su salario base (o parte proporcional según el tiempo laborado) y debe pagarse antes del 20 de diciembre de cada año.

Estudios recientes realizados en México señalan que la mayoría de los trabajadores que reciben aguinaldo lo utilizan en primer lugar para pagar deudas, luego para realizar compras para la cena de navidad o regalos para la familia, y en tercer lugar para ahorrarlo. Pero si este año ya hiciste todas las compras que verdaderamente necesitabas y estás al día o no tienes deudas, ¿por qué no invertir la ecuación y pensar en ahorrar en primer lugar?

Si no sabes cómo empezar, aquí te damos una guía paso a paso:

1. Define tu objetivo

Lo primero es ser realista y definir qué porcentaje de tu aguinaldo puedes ahorrar este año, pero también es igual de importante ponerle nombre a tu ahorro. Para definir este porcentaje, primero piensa en tus deudas actuales y usa tu aguinaldo para liquidarlas, así lo que quede, puedes ahorrarlo. En cambio, si no tienes deudas puedes ser libre de ahorrar un porcentaje mucho mayor.

Una vez que tengas esto definido, piensa para qué quieres ahorrar. Por ejemplo, si aún no cuentas con un fondo de ahorro de emergencia, esta puede ser la oportunidad para que comiences a integrarlo, o tal vez te gustaría fijarte un objetivo más hacia el mediano plazo, como esas vacaciones que tú y tu familia han deseado tomar o tener el dinero suficiente para independizarte el año entrante.

2. ¿Y ahora, en dónde lo ahorro?

Llegado a este punto, no ahorres tu dinero en las famosas “tandas”, la alcancía de cochinito o debajo de tu colchón. Ahí no está seguro y además tu dinero está perdiendo valor en el tiempo. En lugar de eso, te recomendamos acercarte a un asesor financiero que te pueda ayudar a escoger instrumentos formales de ahorro que te brinden rendimientos iguales o superiores a la inflación. Por ejemplo, puedes ahorrar tu dinero en un Fondo de Inversión que vaya de acuerdo a tu perfil de inversionista.

3. Mantente motivado

Aunque ya tengas planeado cuánto y dónde ahorrarás esta navidad, necesitas encontrar una motivación más fuerte que los descuentos y promociones de fin de temporada, de lo contrario es posible que no llegues a tu meta. Tenlo muy presente y cuando más tentado te sientas, piensa en tu objetivo. Cualquier objetivo es válido y además te sentirás motivado: vacaciones, una maestría, el enganche de un coche, o independizarte.

4. No te olvides de tu retiro

Una opción para tu aguinaldo de este año es destinarlo al 100% como ahorro voluntario en tu Afore. Si durante el año no pudiste hacer aportaciones voluntarias cada mes o no tuviste tiempo siquiera de pensarlo, tu aguinaldo te puede servir para ponerte al día. Tu retiro es una de las mejores inversiones que puedes realizar, y tu “yo” del futuro te lo va a agradecer mucho. Si no te es posible destinar todo tu aguinaldo, al menos usa un 20 por ciento.

5. Aléjate de tu aguinaldo

Si destinas tu aguinaldo a un Fondo de Inversión, además de obtener rendimientos en el futuro, te será más difícil gastártelo a comparación de si lo dejas en tu cuenta del banco. Una visita al centro comercial puede ser suficiente para tentarte a sacar tu tarjeta de débito y entregarlo todo a tu tienda departamental favorita, pero no podrás hacerlo si ya lo invertiste.

Si es el primer año que no te gastas todo tu aguinaldo en compras, es probable que te sientas extraño y más si tus amigos o familiares sí decidieron hacerlo, pero debes mantener la convicción en tu objetivo y pensar a futuro. Como todo en la vida, el segundo intento es menos difícil y para el cuarto o quinto año ya lo harás en automático: la clave es la constancia.