El mundo observa: Ley Fintech México

Daniel Medina Cabello, Asesor de las Nuevas Generaciones del Colegio de Contadores Públicos de México

Numerosas posturas se pueden encontrar por todo el mundo en torno al ecosistema Fintech. Desde Japón considerando a las monedas virtuales como un activo y un método de pago aceptado en la Ley de Servicios de Pago (PSA) hasta China, bloqueando el uso de Bitcoin en su país a través de su ‘Gran Cortafuegos’.

México al ser uno de los países con mayor presencia de empresas Fintech no podría simplemente aniquilar el emprendimiento ni la inclusión financiera al prohibir o restringir su operación y tampoco podría permitir su uso descontrolado o no regulado y así, descuidar la protección del consumidor, la preservación de la estabilidad financiera, la prevención del lavado de dinero o el potencial financiamiento al terrorismo.

El crimen organizado comenzó con la banca tradicional y, al volverse más robusto el control y las regulaciones, recurrieron a las ‘Actividades Vulnerables’ ahora reguladas por la ‘Ley Anti-lavado’ (LFPIORPI) y posteriormente, ante una alta penetración de estas actividades ilegales en las empresas de tecnología financiera, se busca cerrar esta puerta mediante la Ley para regular las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF).

La Ley inicia con un marco de referencia en donde las ITF deberán garantizar que cuentan con las medias y políticas en materia de: control de riesgos operativos, seguridad de la información, identificación de clientes, conflictos de interés, prevención de fraude y de operaciones con recursos de procedencia ilícita / financiamiento al terrorismo, entre otras.

Esto aplicará para las Instituciones de Financiamiento Colectivo y las de Fondos de Pago Electrónico. Sin duda estas medidas requerirán una gran inversión por parte de las Fintech para continuar con su operación debido a los elevados costes para contratar asesoría legal, tecnológica y de negocios para cada una de las áreas requeridas.

Una vez cumplidos estos requisitos, podrán solicitar su Autorización de Funcionamiento al Comité Interinstitucional, integrado por la SHCP, la CNBV y el Banco de México quien la otorgará, entendiendo que, a pesar de haber cumplido con los puntos previamente mencionados, eso no será una garantía para poder operar.

Uno de los puntos vitales es el pronunciamiento de la COFECE ante esta Ley, la cual pide que no se sobre-regule el sector provocándo una muerte lenta y aniquilando toda oportunidad de una sana competencia. Las Fintech atienden a un sector descuidado por los Bancos y satisfacen necesidades de una generación demandante a través de la innovación financiera.

Con respecto a las Operaciones con Activos Virtuales, las ITF solo podrán operar con los Activos Virtuales que sean determinados por el Banco de México, lo cual tendría un impacto en las Ofertas Iniciales de Monedas (ICO’s, por sus siglas en inglés), puesto que, desde su diseño y plan de negocios, deberían de ir enfocadas a obtener esta aprobación.

Uno de los puntos a favor de esta Ley es la posibilidad de conectarse a las API de los bancos e intercambiar datos valiosos; así como poder tener un espacio de desarrollo seguro para probar Modelos Novedosos (Sandbox).

Muchas expectativas han sido puestas en esta Ley, ya que coloca a México como un referente a nivel mundial en la industria Fintech y muchos ojos estarán observándonos.

Veamos como vienen las Leyes Secundarias a robustecer el marco general.