Guerra comercial no conviene a nadie: especialistas

Con aranceles a arándanos, embutidos, carne de puerco y manzanas, México busca dar un golpe político al gobierno de Donald Trump en Estados Unidos luego de que este anunciara sus cuotas arancelarias al acero y el aluminio mexicanos.

De acuerdo con la Secretaría de Economía, dicha medida representa una afectación que asciende a 4,000 millones de dólares.
La producción de los bienes anunciados por la Secretaría de Economía, a cargo de Ildefonso Guajardo la semana pasada, aceros planos, lámparas, carne de puerco, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos y diversos quesos proviene de los estados y condados que apoyan al Partido Republicano y al gobierno de Trump, detalló Alejandro Arzate Mejía, integrante de la Comisión Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México

“La medida impuesta por México no busca proteger a los productores nacionales sino que es una cuestión política”, afirmó Arzate.

Al poner aranceles a estos productos subirían sus precios en México, lo cual propiciará que la gente busque productos nacionales o de otros países porque serían más baratos que los provenientes de Estados Unidos. Al bajar la demanda de estos productos, bajaría la venta de los productores ubicados en territorio republicano, explicó el especialista.

De acuerdo con Manuel Padrón, socio líder nacional en Comercio Exterior y Aduanas para América Latina en Baker Mckenzie:

“Muchos de los productos que México, Canadá y Europa han prometido marcar con aranceles de represalia, como la carne de cerdo, textiles, tabaco y otros bienes, provienen de estados que este año contarán con elecciones para el Congreso y que el presidente Trump deberá ganar en el 2020 para resultar reelecto”.

El impacto en números

El departamento de Comercio de Estados Unidos destacó que las exportaciones de carne de cerdo a México provienen de El Paso y Laredo, Texas y Nogales, Arizona, estados que dieron el triunfo presidencial a Donald Trump. En 2017, el monto de estas a México sumó 1,103 millones de dólares.

Por su parte, las manzanas que se mandan a Estados Unidos de México provienen de Laredo y El Paso, Texas; de Nogales, Arizona; y de San Diego, California, sólo en este último estado ganó la demócrata Hillary Clinton.

La Secretaría de Economía no dio a conocer el monto de los aranceles que tendrá cada producto, pero detalló que se aplicarán en medida de la afectación por los aranceles al aluminio y acero mexicanos.

El inicio de una guerra comercial

Estados Unidos anunció la semana pasada, aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio de la Unión Europea, México y Canadá, con lo que puso fin a la incertidumbre sobre posibles exenciones y escaló significativamente el riesgo de una guerra comercial.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo que Washington concretaría sus planes de aplicar un arancel de 25% sobre las importaciones de acero y de un 10% para el caso del aluminio.

Los aranceles, que ya han sido denunciados ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), buscan apuntalar las industrias de acero y aluminio de Estados Unidos mediante un aumento de sus tasas de utilización por sobre el umbral de 80% por primera vez en años. México, Canadá y la Unión Europea ya respondieron ante esta medida impuesta por el gobierno de Estados Unidos.

Con dicha medida, Estados Unidos está quemando puentes con sus socios en momentos en que el gobierno de Trump trata de que Corea del Norte suspenda su programa de armas nucleares y ayudar a estabilizar el Medio Oriente consideraron algunos observadores.

Los aranceles a las importaciones estadounidenses de acero y aluminio pueden ayudar a los productores locales de esos metales, al hacer que los productos extranjeros se encarezcan artificialmente en el mercado estadounidense. Sin embargo, también pueden aumentar los costos para aquellos fabricantes estadounidenses que no pueden satisfacer sus necesidades localmente y deben importar ambas materias primas.

Las preocupaciones de una guerra comercial ya afectan la confianza de los inversionistas y podrían entorpecer el repunte de la economía mundial. Funcionarios europeos argumentan que una guerra comercial en la que se apliquen cada vez más aranceles en represalia afectará negativamente a todas las partes.