China, en su peor momento para una guerra comercial

La guerra comercial con Estados Unidos no pudo haber tenido un peor momento para China, que acababa de comenzar a concentrarse en solucionar problemas con su economía, indicaron este miércoles analistas de la empresa de servicios financieros JP Morgan.

Analistas han sugerido que el impacto de la contienda comercial entre Washington y Beijing será relativamente moderado en la economía china, y señalaron que las exportaciones a Estados Unidos no tienen una presencia dominante en la cartera económica de China.

Sin embargo, esa línea de pensamiento omite cómo los aranceles afectarán el sentimiento empresarial, la inversión y el crecimiento en China, escribieron los analistas de JP Morgan en una nota, que añadieron que esos efectos indirectos podrían llevar a un daño colateral grande.

El seis de julio la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instituyó oficialmente el 25% de los aranceles sobre bienes chinos por valor de 34,000 millones de dólares.

La semana siguiente, EU publicó una lista de productos chinos con un valor de comercio anual de aproximadamente 200,000 millones de dólares que pueden estar sujetos a aranceles del 10 por ciento.

"Todo esto coloca a China en una posición muy difícil. No solo porque gran parte de las medidas arancelarias y no arancelarias están dirigidas hacia él, sino que el momento no podría haber sido peor ", indicó la nota, de acuerdo con el sitio de noticias CNBC News.

Los bancos de China extendieron un récord de 12,000 billones de yuanes (1.88 billones de dólares) en préstamos en 2016, ya que el gobierno alentó el estímulo impulsado por el crédito para alcanzar su objetivo de crecimiento económico.

Las políticas monetaria y fiscal de China se han mantenido apretadas en lo que va de año y el desapalancamiento, el proceso de reducción de la deuda, se ha acelerado mediante regulaciones más estrictas, sin embargo, esta postura se ha topado con vientos en contra en los últimos meses, dijeron los analistas.

La depreciación del yuan compensaría la pérdida en la competitividad de las exportaciones de los exportadores chinos debido a los aranceles más altos, lo que significa que los productos chinos serán esencialmente más baratos para los americanos.

Sin embargo, los analistas advirtieron que flexibilizar la política monetaria de manera demasiado agresiva también podría "generar dudas sobre el compromiso de las autoridades" para reducir la deuda.