Cuando sale más caro el caldo que las albóndigas

Enrique Presburger Cherem
Director general de Factor Exprés

Esta semana cayó la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) a niveles de hace 7 años, con un desplome que supera 5% en una sola jornada y con caídas en acciones de instituciones financieras de más de 10% en algunos casos. Esto debido al proyecto de ley impulsado por Morena, que propone eliminar varias de las comisiones bancarias “no relativas al crédito”, referidas por ejemplo al cobro de estados de cuenta, retiros de cajero, anualidades de tarjetas, y otros cargos que de hecho sí son mucho más altos en México que en otros países, al grado de representar un promedio de 30% del ingreso de los bancos nacionales.

Si bien es cierto que la medida mejorará las condiciones de los consumidores de servicios financieros, este tipo de “noticias de madruguete” han generado desconfianza en el nuevo gobierno entrante; pues son medidas de alto impacto que no fueron rebotadas con el sector privado ni sometidas a un análisis técnico de consecuencias macroeconómicas.

Así, el gobierno de AMLO prepara el terreno para su entrada dejando entrever cambios profundos fieles a su propia ideología; sin importar un verdadero consenso institucional (lo cual pone nerviosos a los mercados).

La consecuencia de que el gobierno proyecte incertidumbre, es que nuestra moneda se devaluará, y ello incrementará los gastos de deuda:

• Durante 2017, el gobierno ha pagado intereses y gastos de su deuda por 1,560 millones de pesos en promedio por día.
o Al pago de intereses de la deuda deben sumarse otros 703.3 millones por pago de comisiones para el manejo de la deuda, 9 mil 187.7 millones por concepto de gastos de la deuda y 108 millones de pesos por cobertura
Para 2019, de acuerdo con los números estimados en el presupuesto proyectado que considera devaluación, se calcula que la deuda subirá en costo financiero un 22%, incrementando el pago diario a 1 mil 986 millones de pesos diarios.
o El pago por intereses de la deuda corresponderá al 20% del presupuesto total y equivaldrá a 82% de lo que el gobierno federal destinará para inversión.

Esto quiere decir que la devaluación de la moneda tiene un fuertísimo impacto en el presupuesto gubernamental.

Si bien los consumidores ahorraríamos en comisiones bancarias en un inicio, luego lo pagaríamos en inflación y subida de tasas de interés. Siendo así, el ahorro real se desvanece al perder poder adquisitivo.

Por lo tanto, no está mal tomar medidas para tener un mercado más justo y competitivo. No obstante, estas acciones deben de ser previamente consensadas y calculadas, para que “no nos salga más caro el caldo que las albóndigas”, y que los supuestos ahorros nos cuesten desbaratar la confianza que los mercados depositan en el país.