De Día de Muertos y responsabilidad social

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Momentos de gran tradición mexicana, como estas fechas de Día de Muertos, invitan a reflexionar sobre el rol que desempeñan las empresas en el fomento de celebraciones centenarias y qué importancia tiene esto hablando de responsabilidad social

ELOY RODRÍGUEZ ALFONSÍN*

Momentos de gran tradición mexicana, como estas fechas de Día de Muertos, invitan a reflexionar sobre el rol que desempeñan las empresas en el fomento de celebraciones centenarias y qué importancia tiene esto hablando de responsabilidad social.

Ser socialmente responsable es -entre otras cosas- respetar, escuchar, dialogar y atender a los grupos de interés (consumidores, empleados, accionistas, sociedad, gobierno, etc.) de nuestra organización con debida diligencia, es decir, con sensatez y en función de nuestras propias posibilidades, sin esquivar los esfuerzos extraordinarios que deban llevarse a cabo para cumplir tales fines.

Cuando una organización es socialmente responsable se asume como una entidad que respeta los derechos humanos y colectivos de las comunidades en donde opera, fomenta la cohesión social en torno a una idiosincrasia así como las tradiciones o creencias comunes de la población.

La guía ISO 26000 de responsabilidad social sugiere que una organización debe “promover actividades culturales, cuando sea adecuado, reconocer y valorar las culturas locales y las tradiciones culturales, que sean coherentes con el principio de respeto a los derechos humanos”.

En estas fechas de Día de Muertos podemos preguntarnos qué tanto hacen las empresas socialmente responsables por fomentar esta tradición centenaria entre sus grupos de interés, ¿pusieron altar de muertos en sus recepciones? ¿Catrinas o flores de Cempasúchil adornaron los vestíbulos? ¿Lanzaron concursos de calaveritas entre sus colaboradores o hubo unos ricos tamales y pan de muerto en sus comedores?

De no haber sido así, les diría que hoy todavía es buen día para esto último.

Más aún, la sugerencia es que empiecen a tomar en cuenta todo eso pues el modelo de una empresa socialmente responsable les llevará hacia allá, hacia identificar las tradiciones locales y fomentarlas como un activo del patrimonio cultural de su comunidad, independientemente de que aquellas empresas con operaciones globales puedan tener influencia de otro tipo de celebraciones en estas fechas de tradicional terror.

Nada está peleado ni se contrapone, la globalización nos obliga a tener una gestión sumamente abierta y sujeta a mucha información del exterior, sin embargo, si además de considerar en las decoraciones a la triada del fantasma, el vampiro y la calabaza, permitimos el arribo de las catrinas de José Guadalupe Posada a la vez de lanzar un concurso de las calaveritas más ingeniosas entre nuestros colaboradores, proveedores, clientes y distribuidores, estaríamos atendiendo con debida diligencia la tradición cultural del Día de Muertos con la que muchos mexicanos nos sentimos identificados.

Más allá de romanticismo patriota, una organización con responsabilidad social en México hoy debe estar inmersa en el folclor de esta bella, colorida y orgullosa tradición nacional si quiere contar con el beneplácito y reconocimiento de sus grupos de interés.

*Director ejecutivo de Promotora ACCSE

Agencia de Consultoría en Responsabilidad Social y Desarrollo Sustentable

En Twitter: @accsemx