SAS aplica nuevas medidas para combatir el cambio climático

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El 23% de los suecos se han abstenido de viajar en avión en el último año para reducir su impacto climático

El año pasado la operadora aérea Swedavia AB, que controla 10 aeropuertos en Suecia, registró su índice de ventas más bajo en la última década; al mismo tiempo la operadora de trenes SJ reportó un movimiento de 32 millones de pasajeros, cifra récord al alza.

Lo anterior deriva del fenómeno conocido como  “flying shame” (vergüenza voladora) que se impulsa gracias a la conciencia respecto al cambio climático de los consumidores suecos. La presión es tal que, aerolíneas como SAS se encuentran en búsqueda de alternativas.

En este sentido han sustituido algunas de sus unidades viejas por modelos más recientes y con mejor rendimiento de combustible, también pretenden implementar el uso de biocombustibles.

“Es importante que las personas puedan seguir reuniéndose y que el mundo pueda seguir viajando. Pero no podemos seguir viajando sin adaptarnos a una forma sostenible “, apuntó el director ejecutivo de SAS, Rickard Gustafson.

De acuerdo con una encuesta realizada por el World Wildlife Fund , el 23% de los suecos se han abstenido de viajar en avión en el último año para reducir su impacto climático. El cambio se ha hecho evidente, sobre todo en los viajes nacionales; según Swedavia éstos cayeron 3% el año pasado.

El directivo consideró que dejar de volar no es una opción, pues esto iría en contra de los avances tecnológicos y de exigencia de un mundo globalizado; sin embargo, apuntó que esta industria debe buscar medidas para reducir la contaminación.

“Las aerolíneas, al igual que otras infraestructuras, son necesarias para que podamos tener las sociedades que queremos, con crecimiento, transparencia, apertura, claridad y tolerancia”, dijo.

SAS se ha asociado con la refinería Preem para aumentar la producción de biocombustible en Suecia. El objetivo es utilizar el biocombustible correspondiente a todo su consumo para 2030.

Finalmente, Gustafson subrayó que conforme los clientes se vuelvan más exigentes y conscientes sobre el cambio climático, las aerolíneas no tendrán más remedio que cambiar.