Los dramas de la sucesión y la herencia

DR. DENNIS T. JAFFE*

Mientras las empresas hacen frente a las fuerzas de la globalización, el desarrollo, la diversificación y la competencia, cada familia debe resolver de igual manera sus propios problemas relacionados con su legado, herencia, sucesión y la justicia entre sus miembros. El arquetípico drama del negocio familiar en el que el patriarca, seguro y poderoso, enfrenta a sus hijos, quienes luchan por ocupar un lugar en la empresa, con frecuencia se convierte en una fuente de energía emocional negativa que crea un clima sombrío en la compañía.

Los fundadores de la empresa familiar normalmente se esfuerzan por tomar decisiones basadas en su propio interés racional. No obstante, las relaciones emocionales al interior del clan, las cuales normalmente se establecen cuando los hijos son pequeños, pueden redundar en ciertos comportamientos, sentimientos y alternativas que no concuerdan con una buena práctica empresarial.

La búsqueda del legado de los padres

Los dueños de empresas tienen dos legados que desean preservar y que pueden estar en conflicto: sus familias y sus negocios. Durante una presentación, le preguntaron a un emprendedor asiático acerca del equilibrio que debería de existir entre el trabajo y la familia y él dejó muy claro que sus parientes tenían que hacer sacrificios, entre ellos soportar su ausencia. Esta persona estaba casada con su negocio.

Es posible que el fundador de una organización desee que sus hijos sigan sus pasos y, con frecuencia, que lo hicieran bajo sus términos, de la manera en la que él siempre ha hecho las cosas. Se considera que un hijo o una hija debe ser un seguidor, no un innovador, por lo que un padre constantemente puede ver problemas en su sucesor. Un buen ejemplo de ello es Henry Ford: no sólo se opuso a que su hijo Edsel asumiera el control de la compañía, incluso lo socavó hasta que Edsel murió prematuramente.

Los padres tienden a tener cierta debilidad por sus hijos. En muchas empresas familiares, el empleo tiene diversos fines que no se relacionan con el negocio. Puede ser una manera de darle algo a los hijos que tal vez no recibieron la atención personal que necesitaban en los primeros años de sus vidas.

Una pareja que ha tenido que luchar para alcanzar el éxito, ahora puede asegurarse de que sus hijos jamás tendrán que hacerle frente a la pobreza; sin embargo, los hijos que reciben recursos financieros sin límites con frecuencia se sienten con derecho a los mismos y carecen de motivación para trabajar o para lograr algún objetivo.

Exentos de toda responsabilidad, los herederos no tienen la confianza necesaria para abrirse paso solos en el mundo.

Los herederos buscan identidad

Los hijos de segunda generación crecen venerando “al fundador”, a quien consideran más grande que la vida misma. ¿Qué pueden hacer para estar a su altura? Por ejemplo, el heredero de una fortuna comentó que su único deseo era no ser el primero en la familia en cometer un error. Desde su punto de vista, no había adónde ir más que hacia abajo. Los padres, por su parte, no comprenden totalmente este tipo de lucha.

En el modelo tradicional de desarrollo personal, los hijos crecen y buscan sus propios caminos; pero cuando una empresa familiar es un elemento a considerar, seguir su propio camino muchas veces es considerado como una forma de rechazar a la familia.

Cierto heredero expuso el dilema de la siguiente manera: “Yo o mi familia, de cualquier forma pierdo”. En numerosos casos el patriarca soborna sutilmente a un hijo a fin de persuadirlo de que se una a la compañía. “¿Cómo es que no quieres ser parte de la empresa?”, pregunta el padre. “¿En dónde te podría ir mejor, más rápido?”.

Una persona puede encontrar su identidad dentro de la familia o fuera de ésta, lo cual es una elección decisiva.

Si los hijos se encierran en sí mismos, mirando a los padres para obtener poder, reconocimiento e importancia, ¿entonces quién está vigilando al mercado o a los clientes? Muchas familias pierden su perspectiva o su efectividad cuando son muy herméticas.

En cambio, si los hijos demuestran ser capaces en otra empresa antes de sumarse al negocio familiar, tendrán un sentido de fuerza interior y no se obsesionarán por ser reconocidos por sus padres.

Lo herederos vinculan la propiedad o la empresa a sus sentimientos de que la merecen, de que tienen derecho a ella, o sobre cómo los padres los han perjudicado.

Después de haber trabajado en el negocio familiar con su padre y hermana, el hijo se enfureció cuando su papá la eligió a ella como CEO. Si bien el hijo había desempeñado un papel menor, esperaba ser socio con todos los derechos. Cuando ella asumió el control, lo primero que hizo fue despedirlo; no obstante, él era dueño de una tercera parte de las acciones de la empresa y miembro del consejo.

Las negociaciones comenzaron para que la firma adquiriera las acciones del joven, lo que lo convertiría en una persona muy rica. Él rechazó todas las ofertas, ya que no quería que su hermana se hiciera rica al comprarle sus títulos a precios reducidos.

El hijo no tenía fondos propios y vivía en un departamento pequeño, pero su enojo con sus padres y hermana le impidió hacer lo que era mejor para todos. Su verdadera intención era mantener a sus parientes como rehenes, sin liberarse de ellos.

Las familias vinculan la herencia a un sentido de justicia, lo cual desafortunadamente involucra las diferentes perspectivas de los hermanos, incluso de varias generaciones. Lo que algunos consideran justo, otros lo perciben como una traición, dado que los sentimientos tienden a alcanzar un punto crítico en el lecho de muerte de los padres; la pérdida se suma al dolor.

El reconocimiento y el favoritismo son otros factores importantes. El hijo mayor, el segundo y los subsiguientes llegan a la vida de sus padres en diferentes momentos, por lo que reciben un trato distinto.

Un desaire o un daño puede exagerarse cuando existe un sentimiento general de que los padres no están disponibles ni física ni emocionalmente. Con la intención de poder entablar una relación con su padre, la hija comentó haber aceptado un empleo en la empresa familiar.

En otra familia, el hijo que trabajaba en la compañía intentó insistentemente complacer a su padre, quien no tenía idea de que esto era una preocupación para él.

*Director en Relative Solutions, una empresa consultora que se especializa en empresas familiares