¿Cómo preservar la riqueza de la empresa familiar?

ALEJANDRO MÉNDEZ*

La historia de la preservación de la riqueza a largo plazo en las familias es una lista de fallos resumidos por el proverbio –la fortuna familiar se pierde en tres generaciones-.

El precepto de la pérdida de la fortuna familiar describe un proceso de tres fases: creación, mantenimiento y disipación. Esto tiene un paralelismo con el comportamiento de la energía.

Como describen las leyes de la física, la energía se concentra para formar una nueva creación, pasa por un periodo de mantenimiento o equilibrio, y luego pasa por un periodo de entropía o decadencia hacia el desorden. La energía, sin embargo, nunca desaparece; en último término pasa a formar parte de la nueva creación, y el proceso vuelve a empezar.

Aparentemente todas las formas de vida que se pueden ver como formas de energía organizadas, deben pasar por este ciclo. La cuestión en el caso de las familias es ver si pueden extender el periodo de creatividad a lo largo de varias generaciones, y posponer así las fases de mantenimiento y de caos lo máximo posible.

La lección, recordando a cada generación de una familia que es la primera generación. Y cada generación tiene tanto poder de creatividad como si fuera biológicamente la primera. Sólo cuando una familia consigue percibirse como la primera generación, empieza a correr el riesgo de adquirir el status quo de una segunda generación o de decaimiento de una tercera.

¿Cuáles son algunos de los motivos por los que este proverbio cultural universal “Padre bodeguero, hijo millonario, nieto pordiosero” sigue siendo cierto en la actualidad, igual que en el pasado?

En primer lugar: en todas las culturas la preservación de la riqueza ha significado y continúa significando en la actualidad, la acumulación de riqueza medida como capital financiero.

Muy pocas familias saben que su riqueza está compuesta por tres formas de capital: humano, intelectual y financiero. Y todavía menos familias saben que sin un sistema de gobierno activo de su capital humano e intelectual no pueden preservar su capital financiero. Se trata de unidades que deben ensamblar.

Cuatro cuestiones cualitativas son fundamentales para evaluar su una familia está preservando activamente su riqueza:

  1. ¿Se está esforzando cada miembro, individualmente?
  2. ¿Proporciona el compacto social entre los miembros de cada generación de la familia incentivos a los líderes de cada generación para permanecer en la familia y escuchar los problemas individuales de aquellos a los que lideran, de forma que estos miembros decidan continuar?
  3. ¿Saben los miembros de la familia cómo abandonar la gestión de la riqueza familiar de forma que no sientan que tienen que abandonar? (Esto contrasta con no saber cómo abandonar y después pasarse toda la vida tratando de averiguarlo.)
  4. ¿ Están los representantes elegidos de la familia cumpliendo con sus responsabilidades de gestionar el capital humano, financiero e intelectual de la familia a fin de contribuir a la búsqueda de la felicidad individual de cada uno de sus miembros, y percibe cada miembro que lo están haciendo?

Si no se logra medir los aspectos cualitativos del plan de preservación de la riqueza de una familia, no se logrará medir los activos más importantes de la familia, su capital humano e intelectual. Y si no se logra comprender y gestionar esta realidad, se llegará inmediatamente a la entropía.

En quinto lugar: las familias se equivocan al no contar las historias familiares. Son el material que mantiene unidos a los miembros individuales; dan pertenencia y valores que comparten, su –diferenciación-.

En sexto lugar: las familias no logran asumir que la preservación de la riqueza durante un peroodo de tiempo prolongado es un trabajo extremadamente difícil, que tiene un enorme riesgo de fracaso e igual probabilidad de acierto.

Un proceso, normalmente uno difícil, es esencial para el éxito de cualquier cosa. Abandonarlo demasiado pronto porque parece demasiado duro, es la principal causa de fracaso del. Las familias que deciden entrar en la preservación de la riqueza a largo plazo se enfrentan al terrible hecho de que su proceso no terminará nunca, pero si es valiente y quiere ser un creador de riqueza en el sentido más profundo de la palabra, empiece hoy mismo. No hay tiempo que perder

*Consultor Empresas Familiares
amendez@family-bsg.com
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