Ciclo de confianza en los negocios familiares

RICARDO FAINSILBER*

La confianza es un estado psicológico que comprende la intención de aceptar la vulnerabilidad basada en expectativas positivas sobre las intenciones o conductas de otro, por lo que no es una conducta como tal, sino una condición psicológica que es causada o resulta en una conducta.

Aprender a confiar comienza desde el nacimiento. Los bebés nacen siendo totalmente dependientes de que sus padres puedan saciar correctamente sus necesidades. Si quien cuida a un bebé sabe reaccionar al lenguaje corporal y llantos de una manera consistente y atenta, logrará que este se sienta seguro y aprenda a confiar en el mundo que lo rodea. En la infancia, los niños aprenden a distinguir entre quien es digno de confianza y quien no. En la adolescencia, la gente aprende que la confianza se gana. En la adultez, las relaciones íntimas dependen de esta.

Los negocios familiares parten de una base de alta confianza entre los líderes de la empresa, precisamente por la combinación de ser familia y trabajar juntos. Todos los integrantes del equipo directivo parten de la premisa de creer que cada individuo hará su mejor esfuerzo para cumplir con los compromisos adquiridos dentro de la compañía.

Sin embargo, tristemente, la realidad del ciclo de la confianza que vemos comúnmente en negocios familiares es que lo que alguna vez pudo haber sido un ambiente de alta confianza, evoluciona conviertiéndose en una atmósfera de fragilidad en la misma. Las organizaciones que logran construir un buen nivel de confianza que perdura son más sanas y más exitosas a largo plazo.

Para lograr una confianza sustentable que crezca de manera paralela al negocio familiar, es importante considerar que la confianza interpersonal no puede sobrevivir sin tenerla en el sistema. Las tradiciones y reglas formales contribuyen a mantener un mayor nivel de confiabilidad y estimulan el desarrollo de la institucionalidad.

La gran ventaja de los negocios familiares es que, además de poder establecer políticas claras, dichas reglas están basadas en un sistema de valores que deriva de una historia común. Creencias, tradiciones y expectativas devengan en valores que establecen reglas, las cuales pueden ser fácilmente conciliadas cuando estos son considerablemente similares ente los tomadores de decisiones.

En este proceso, es básico incluir a miembros de diferentes generaciones. El dar una voz a cada generación y a cada individuo, ayuda a mantener un mayor nivel de confianza interpersonal. De esta manera se genera un sistema que apoya no solo a generar un mejor nivel de confianza a largo plazo, si no que también a sostener un balance de confianza interpersonal y en el sistema.

*Director de Fainsilber Asesores
www.fainsilberasesores.com