Tequila Hornitos: la sinergia entre arte y gastronomía

Tequila Hornitos se convierte en una fuente de inspiración para crear una sinergia perfecta entre moda, fotografía, mixología y gastronomía. El resultado, una experiencia sensorial inigualable.

El tequila de Casa Sauza, con más de 65 años de experiencia, reunió a grandes artistas para la creación de una serie de piezas artísticas y gastronómicas, inspiradas en el proceso y producto final de las tres expresiones de la familia: Hornitos Plata, Hornitos Reposado y Hornitos Black Barrel.

Joyería y fotografía

Estos artistas encontraron el equilibrio perfecto, las piezas realmente te remiten al tequila que representa. Estas piezas reflejan la esencia de cada uno de los productos de la familia Hornitos, fusionando la elegancia y distinción de cada uno.

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La mixología

El mixólogo Luis Iriarte, logró entender perfectamente la personalidad de cada tequila, creando así una serie de cócteles, sin igual. Los ingredientes de estos, resultaron en una combinación espectacular, como ejemplo: el tequila Plata, con chile serrano y soda de lychee; o el favorito de la tarde, “Thuni” el cual constaba de Tequila Reposado con tuna roja macerada, cardamomo, limón, jugo de manzana y pepino.

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El maridaje

Lo que se buscaba en estas preparaciones era hacer una “contraposición de sabores” ya que el chef, Sergio Camacho, comentaba que el tequila tendría un sabor diferente cuando el modo de empleo era dentro de la preparación del alimento.

La entrada fue un ceviche de Palmito con pescado blanco, limón, tortilla azul y Tequila Hornintos Plata. Este se marido con el mismo tequila y daba como resultado una explosión de sabor. En la bebida podía encontrar los tonos cítricos y gracias al maridaje, se lograba resaltar el aroma a agave cocido.

El plato fuerte constó de un filete de res con puré de elote tatemado y mole de jamaica con Tequila Hornitos Reposado, eso fue maridado con el mismo. Aquí pudimos encontrar un tequila un poco más pesado al paladar, donde las esencias avainilladas sobresalían.

Para el postre tuvimos una bomba de chocolate con Tequila Hornitos Black Barrel, con tropiezos de gelatina blanda comestible. El maridaje fue el mismo, y el sabor obviamente resultó inigualable. Ya que este tequila al ser un Añejo, es reposado gran parte del tiempo en barricas de roble “viejo”. Aquí, por naturaleza del proceso, resaltan los aromas a whisky y roble, sin dejar de lado el fuerte sabor que nos deja el agave.

Esta fue una experiencia singular, ya que Casa Sauza, logró sorprendernos al crear una sinergia tan perfecta entre lo visual y lo sensorial. Recordándonos una vez más que Hornitos no es cualquier Tequila.

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