La maravilla del color

Por mera definición, el color no es más que la luz reflejada sobre un objeto; pero para el arquitecto Aurelio Vázquez Durán, del despacho DIN Interiorismo, es mucho más que eso: el color es, junto con las texturas y la iluminación, uno de los elementos del diseño de interiores que más ayuda a transmitir las emociones y el espíritu de los espacios.

“El color es elemental e indispensable en este trabajo, no tomarlo en cuenta sería un grave error. Por eso, la paleta de color es de las primeras cosas que se consideran para lograr los objetivos trazados al inicio de cada proyecto”, comenta Aurelio, cuya obra se ha distinguido por incluir atrevidas combinaciones de color que logran atmósferas muy singulares.

El color dentro del espacio

La forma más sencilla de integrar el color en el espacio –explica Vázquez- es con pintura en las paredes, pero el color también se hace presente en los materiales que se seleccionan, los textiles, la iluminación y el mobiliario, es decir, en prácticamente todos y cada uno de los elementos del interiorismo. Por ello, si desde el principio no se establecen los lineamientos de color que van a seguirse hasta concluir el proyecto, se puede incurrir en incongruencias que demeritarían el resto de la labor del interiorismo.

Así, el color, siempre omnipresente, es capaz de definir la personalidad de un espacio, de la misma manera que lo hace la ropa en las personas. “No puede pensarse en un lugar cálido y acogedor con colores fríos, o en otro tranquilo y de descanso con altos contrastes en colores estridentes, mucho menos en un sitio alegre con colores tristes. Sin embargo, hay que entender que estas percepciones pueden variar de acuerdo con el usuario, sus antecedentes culturales y sociales, así como su edad y entorno”, apunta el arquitecto, que ha desarrollado proyectos de hotelería y servicios, residenciales, corporativos y comerciales.

La paleta de color

Aunque no hay una fórmula para elegir y combinar colores, a partir de la información del espacio, de su tamaño y la luz natural que recibe, así como de las especificaciones y necesidades del usuario, y de la finalidad del lugar, se pueden tener objetivos claros, por lo que la paleta de color sale casi de forma natural.

“Las combinaciones son infinitas, así como las posibilidades. Podemos ir de una gama casi monocromática hasta una en la que haya decenas de colores. Esa es la maravilla del color: nos ofrece muchas formas de jugar, por lo que un mismo espacio puede transmitir emociones totalmente diferentes con solo cambiar su colorido”, explica Vázquez, en cuyo trabajo se hacen presentes gamas que van más allá de lo común y no se conforman con ser únicamente armónicas o disonantes.

Un mix perfecto

De tal forma, en la propuesta de Aurelio Vázquez Durán y DIN Interiorismo los colores no temen mezclarse unos con otros, ni con las texturas y las formas, para generar atmósferas contundentes que ofrecen experiencias casi palpables.

“Si tenemos claro lo que buscamos con la mezcla de elementos y nos planteamos un balance adecuado, no solo conseguiremos no limitar las posibilidades, sino todo lo contrario: nos retaremos a llevar al límite cada uno de esos recursos”, sentencia el arquitecto e interiorista Aurelio Vázquez.

ANA LAURA MAL DONADO