Lujo y sofisticación natural

ARQ. ALEJANDRO ESCUDERO • FOTOGRAFÍA: DAVID CHABOLLA

La inspiración para el interiorismo está basada en una combinación de detalles de la década de los años 50, incluyendo referencias mayas y asiáticas. El uso de materiales reciclados, como vigas de madera tropical y ramas de manglar -remanentes de un huracán-, utilizados en el techo del restaurante principal, apoyan la idea de un valor estético dado por cualquier material natural a través del tiempo.

El vestíbulo principal se encuentra sobre un espejo de agua de más de 3 000 m2, dando una sensación de grandeza natural. Sus persianas de madera de más de cuatro metros de altura, así como los sofás y sillas de URBANA , crean un ambiente cálido y elegante, al tiempo que taburetes de bronce y antiguas piezas orientales complementan las cuatro esculturas hechas en coral y bronce, obras del artista Jan Hendrix.

La utilización de materiales locales, naturales y orgánicos, en conjunto con una paleta de colores que entreteje los tonos de los paisajes, logran un telón de fondo donde se combina el blanco de la arena, el azul del mar y el verde selvático, logrando crear un hotel que transporta al paraíso.

Amenidades

El Bar Ahkanes fue diseñado como un cubo de madera de ocho metros de altura, rodeado de vidrio y con una espectacular vista al mar. Cuenta con más de 400 piezas de madera, las cuales crean una escultura de algas. Al tiempo que la madera de ziricote, los sofás de cuero, las sillas -inspiradas en la década de 1950-, y los banquitos de cerámica Gervasoni, dan el toque final y único al espacio.

El restaurante NI está rodeado por persianas de madera, en tanto las mesas están hechas de madera huanacaxtle y cubiertas de granito. Una antigua figura de la Polinesia reina sobre el espacio, creando una atmosfera ideal para disfrutar el entorno.

El Café de la Playa cuenta con techo fabricado con ramas de manglar recicladas, muros verdes, suelos de pizarra, mesas de teca y de piedra azul, así como las sillas de Pullut de la marca URBANA -creada por Alejandro Escudero y su esposa Christina Arellano-. Las mesas, paredes y estaciones de roble mexicano, son complementadas con lámparas de madera flotantes, obras de Jan Hendrix, y una escultura de pared de un aclamado escultor francés.

El restaurante mexicano Ramona posee marcos de puertas de piedra, y suelos michoacanos del siglo XVII . Los accesorios de URBANA sirven como fondo para las flores y sillas tapizadas de lino. La terraza exterior cubierta por persianas de madera tiene sillas de Janus et Cie. En tanto que el restaurante italiano Terra Nostra está diseñado con madera reciclada, proveniente de la construcción.

Los pisos de mármol y madera, sillas de terciopelo de seda y cojines bordados de URBANA , así como sillas de mimbre de Janus et Cie, pueden apreciarse en el restaurante Indochine. Una antigua cubierta china, diversas piezas de arte, así como esculturas de Vietnam y Camboya, son los elementos que inspiraron este espacio. Además de utilizar un par de lámparas de pared Art Decó de 1950, en compañía de fotografías de Liu Bolin y Drew Tal.

La biblioteca-bar-sala de fumar, está inspirada en los bares de puros de La Habana de 1950, con pisos de mármol blanco y negro, libreros y techos de ziricote, baúles de cuero, y taburetes de abacá y hierro forjado. Además de un mapa antiguo del Caribe, con accesorios de URBANA.

La idea principal de Alejandro para el interiorismo de las habitaciones fue crear un espacio de lujo y sofisticación discreta, buscando que los visitantes se sientan como en casa, por ello los muebles de maderas macizas fueron diseñados por Alejandro Escudero.