Renace el tweed en las pasarelas de Escocia

Antes de visitar Edimburgo, siempre que escuchaba la palabra tweed venían a mi cabeza dos imágenes en particular. La primera, una típica falda escocesa, o kilt, de diferentes colores pero casi todos terrosos y otoñales, con líneas entrecruzadas; la segunda, un tieso abrigo con parches en los codos, propiedad de un profesor octagenario. Pero además de que estas dos imágenes sean obra del estereotipo más inmediato, el origen y primer uso del tweed dista mucho del estatus de sofisticación y elegancia del cual presume en la actualidad, tanto en Escocia, como en el resto del mundo.

Similar al origen de los jeans que fueron fabricados para proteger las piernas de mineros y trabajadores de la construcción, las prendas hechas de tweed, respondían en un principio a dos necesidades específicas: aislar a los cazadores escoceses de las inclemencias del tiempo y camuflarlo con los colores del entorno natural del campo. Esto explica los colores verdes, ocres y marrones que predominan en la paleta cromática de estas telas.

Pero ante la evolución, el escocés actual ya no tiene que camuflarse entre piedras y árboles para cazar zorros o venados de forma exitosa; sin embargo prevalece la necesidad de cubrirse del frío y de lloviznas constantes, y si sumamos esta cualidad genuina al factor estético, el resultado es la presencia en los mejores aparadores del Reino Unido, por ejemplo, Chanel por medio de Karl Lagerfeld, eminencia en el mundo de la moda, sorprendió cubriendo de tweed a todos sus modelos, en el show Pre-Fall Métiers d’Art, en el Palacio Linlithgow, en la capital escocesa.

Pero no es solo el encanto de las viejas formas reinterpretadas lo que seduce, Escocia volteó los reflectores hacia una gran cantidad de jóvenes estrellas de moda que sacan provecho de la pasarela diaria de las calles de Edimburgo y de Glasgow, convirtiéndolas en terrenos de entrenamiento ideales de este renacer del tweed.

Además de admirar el giro estético que se le dio a esta prenda para llegar a las pasarelas, hay cuatro cosas que cualquier visitante en Edimburgo debe hacer, y no solo comer haggis (asaduras de cordero o de oveja embutidos dentro de una bolsa hecha del estómago de alguno de estos dos animales) eso en esta ocasión no entra en la lista.

JONÁS ALPÍZAR
Publicado originalmente en MUJER EJECUTIVA, Número 161, Mayo 2014