Evolución organizacional: de jerarquía a comunidad

La mayoría de las organizaciones no están diseñadas ni alineadas para provocar constante innovación, alta colaboración y mucho menos para ser adaptables y flexibles
ALEJANDRO NAVA*

Definitivamente la innovación, la alta cooperación y la flexibilidad son virtudes extremadamente valoradas en esta era del conocimiento y que deben existir dentro de las organizaciones que aspiran a ser altamente competitivas en un entorno cada vez menos predecible y extremadamente cambiante.

La gran mayoría de las estructuras organizacionales actuales están diseñadas para tener procesos cada más eficientes y eficaces, trabajadores enfocados en altos resultados y para generar productos y servicios de la más alta calidad. Sin embargo, estas mismas organizaciones no están diseñadas ni alineadas para provocar constante innovación, alta colaboración y mucho menos para ser adaptables y flexibles.

Desde hace más de un siglo, el modelo estructural empresarial permanece casi intacto: una jerárquica bien definida, con roles y funciones detallados, donde se espera que el individuo simplemente sea un engrane de la gran maquinaria empresarial. Sin embargo, esa misma estructura se convierte en el principal enemigo de la innovación, de la colaboración y de la adaptabilidad. Esto hace necesario un cambio en el esqueleto empresarial actual.

Desde hace algunos años, distintas organizaciones progresistas están evolucionando sus esquemas jerárquicos y los están trasladando a formatos cada vez más horizontales. Están transformando la burocracia y la están convirtiendo en una comunidad. Están rompiendo los esquemas tradicionales y están innovando en la manera de administrar. Están formando verdaderos equipos autónomos, desarrollando procesos altamente innovadores y liberando cada vez más la capacidad individual de cada colaborador. Organizaciones como WholeFoods, Google, IDEO y W. L. Gore, son algunos ejemplos de este tipo de evolución.

En un entorno de comunidad y con pocas jerarquías es donde la gente puede generar procesos sinérgicos altamente creativos y convertirse en fuente de constante innovación. La comunidad tiene la capacidad de ser mucho más flexible y adaptable que la jerarquía, es mucho más sencillo desarrollar esquemas de alta colaboración y participación activa de todos los involucrados y generar valor a un nivel superior.

Estamos dejando atrás la era del genio solitario y estamos entrando a la era de la comunidad creativa. Un individuo, aunque sea muy capaz, talentoso y creativo, genera un número limitado de ideas; mientras que en la comunidad se producen un sinfín de ideas continuamente y pareciera que su potencial es infinito.

Las organizaciones deben ir buscando formas adecuadas y funcionales para ir transformándose en esquemas cada vez más comunitarios: proyectos movidos por equipos interdepartamentales, liderazgo cada vez más liberador y menos controlador, empowerment a los equipos (en contraposición al empoderamiento solo de los individuos), sesiones de trabajo que despierten la creatividad, rendición de cuentas grupales en cada equipo de la organización, desmantelamiento de las jerarquías de aprobación, disminución significativa de los niveles organizacionales y creatividad como parte de las responsabilidades laborales.

Estaremos viendo en los próximos años muchos nuevos modelos creativos organizacionales con el fin de liberar el gran potencial y talento humano que actualmente existe. La prontitud con lo que lo hagan las empresas les implicará una ventaja competitiva significativa.

*Socio director de la consultoría Pro Management

E-mail: anava@promanagement.com.mx

En Twitter: @alejnava