El papel de las empresas frente a una sociedad civil moderna

La movilidad, ya nadie lo duda, es más que una realidad, es una manera de actuar que está cambiando el mundo, a las personas, el hogar, las relaciones sociales, las organizaciones, las instituciones y en la que las grandes compañías mundiales TIC invierten en investigación como en ningún otro sector, para conseguir ofrecer aquellas tecnologías que dibujarán el futuro más inmediato.

Nuevas formas de conectividad, una batalla por saber cuál es la red que impulsará la cuarta generación, nuevos estándares, revolucionarios productos, etc, son las incógnitas que deben resolver los grandes actores del mundo tecnológico y que, sin lugar a dudas, van a marcar el éxito o el fracaso de los grandes referentes en este sector. El avance de la movilidad significa el impulso o el retroceso de aquellas compañías que apuestan por la innovación. Pero lo que es indudable, es que no es un mercado de unos pocos, sino de muchos. La movilidad se ha convertido en la imaginación, la innovación y el sentido común.

Por ello, hoy existe un importante colectivo de personas que trabajan de una u otra manera en el desarrollo de soluciones y aplicaciones en este segmento. Además, hoy las miradas se centran en ellos. Se fija el punto de mira en los desarrolladores, en los creadores de plataformas, los cuales tienen un papel importantísimo, ya que en ellos se concentran muchas de las novedades y son, desde luego, un verdadero hervidero empresarial. El mundo de las aplicaciones es el que acerca los dispositivos a la sociedad y su imparable crecimiento hace que se vaya cambiando, incluso las nuevas formas de comunicación, de interactuar, de hacer negocios y de comprar.

Paralelamente, la movilidad resalta y destaca formas de trabajar muy diferentes según las tres generaciones de empleados que en estos momentos conviven en las compañías. En la primera generación de nativos pre-digitales fueron muchos los profesionales que se forjaron en los conocimientos generales que actualmente han pasado a un segundo plano, lo primordial es saber analizar y obtener la practicidad del aluvión de información que recibimos en un solo clic. Debemos ser capaces de despertar nuestro talento, buscando y explotando valores diferenciales que puedan aplicarse dentro de las empresas.

Cada día se hace más evidente la presencia de todo tipo de tecnologías en nuestras vidas, tanto en el terreno personal como profesional, y nuestra dependencia de ellas es cada vez mayor. Un campo de juego donde a menudo compiten equipos desiguales.

Así, a veces resulta difícil enfrentarse a una generación que ha nacido y crecido en la era digital, pero también, a menudo, estos nativos digitales no tienen a su disposición las herramientas adecuadas a sus conocimientos y capacidades. Hoy el mayor reto es dotar a los nativos digitales de herramientas de última generación que les permitan adaptarse en tiempo real y afrontar con éxito y a las necesidades cambiantes del mercado. El nuevo modelo de productividad se ubicará en torno a fenómenos como el acceso remoto, el teletrabajo, el cloud, la telepresencia y el uso de los dispositivos personales en el trabajo, que definen el estilo de vida de los nativos digitales.

El éxito de muchas empresas dependerá de su capacidad para realizar un esfuerzo adicional y apostar por una innovación continua que permita a estos nativos digitales ofrecer todo su potencial. La sociedad, el mercado, las empresas necesitan más que nunca talento, que debemos encontrar reciclando los conocimientos y habilidades de los más maduros y despertando el talento de los más jóvenes para crear empresas más competitivas y rentables, más humanas, y una sociedad más habitable y próspera.

El primer paso es dejar atrás la idea de "un mismo modelo de todo para todos" y comenzar a pensar en una IT customizada y como servicio on demand según el trabajo que realiza cada empleado, teniendo en cuenta desde dónde va a acceder a la información que necesita.

Por lo tanto, al inicio de una nueva realidad, de un nuevo mundo de conectividad y de una nueva apuesta social. La ubicuidad es importante, hay que hacer aquello que se quiera en cualquier lugar, sin más miramientos y sin más cuestiones. Hoy, hay que considerar la movilidad como un importante indicador social de la modernidad, de los países y de sus ciudadanos. La inmovilidad va a suponer la pérdida de oportunidades y la eficiencia estará en hacer lo que se quiera o se necesite de forma inmediata. Cuanto más móvil sea una sociedad, más moderna, más eficaz y más atractiva será para todos.

JAIRO MÉNDEZ
* Director General de Ricoh Mexicana