Outsourcing para la competitividad

MILÉN MÉRIDA

Rentabilidad y outsourcing van de la mano. Por ello, no es coincidencia que 98% de las empresas Fortune 1,000 utilicen estrategias de outsourcing de capital humano, de acuerdo con Manpower.

En un mercado global tan competido como el actual, las compañías optan por delegar funciones como el manejo de personal y la contabilidad, para enfocarse sin distracciones en las labores que constituyen su nicho de negocio y obtener una mayor productividad.

El ser rentable puede hacer que ganes una licitación, puede hacer que un proyecto venga a México”, afirma Óscar de la Vega, socio director de Littler de la Vega y Conde, despacho de consultoría laboral.

Por eso, la tercerización se ha convertido en uno de los pilares de las empresas. El mercado mexicano está muy concentrado: ManpowerGroup, Adecco y Kelly Services constituyen 63% del sector formal, pero junto con PAE y Randstad la cuota se eleva a 75% de los ingresos del mercado, cuyo valor fue de 1,500 de dólares el año pasado.

En México, el uso de outsourcing o tercerización para la contratación de personal se ha duplicado durante la última década, al pasar de un millón 339 mil 264 empleados bajo esta modalidad en 2004, a 3 millones 578 mil 247 durante 2014. La cifra equivale a 16.6% de la población ocupada del país, de acuerdo con el Censo Económico 2014 del Inegi.

Los sectores con la mayor cantidad de personal dentro de esta modalidad son el comercio, con 34% del total contratado en el país, y la manufactura, con 26%; sin embargo, los sectores que más crecen en cuanto a demanda de tercerización son el energético, oil and gas, por razones de la reforma energética, además del automotriz, coinciden los especialistas.

Crecimiento y tendencias del outsourcing

El mercado formal de outsourcing ha crecido 30% en los últimos cinco años y 50% en la última década, de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH), que agrupa a 20 socios que cumplen con estándares y certificaciones internacionales para comprobar que realizan su actividad apegada a la ley, explica Laura Obregón, presidenta del organismo.

De los agremiados a la AMECH, 40% son empresas mexicanas que compiten contra las grandes y se enfrentan a nuevos retos.

Si algo puede frenar a las empresas mexicanas es la capitalización o el no contar con el respaldo económico de una casa matriz, explica Irma Flores, directora de la empresa mexicana Red Ring Recursos Humanos.

Y afirma que ahora las empresas no sólo están requiriendo a las empresas de outsourcing realizar contrataciones, manejo de personal y contabilidad, sino que demandan además financiamiento para el pago de nómina. Antes pagaban la nómina a la tercerizadora con anticipación, ahora pocos pagan al contado y la mayoría pide crédito, detalla.

Es un cambio impactante para las empresas mexicanas porque al final las organizaciones transnacionales se pueden financiar con su estructura externa o su matriz en el extranjero. Pero las empresas mexicanas enfrentan un reto mayor porque tienen que manejar flujos y liquidez, por lo tanto las mexicanas que pueden manejar a clientes grandes que solicitan créditos, son pocas”, lamenta.

Combatir la informalidad, el reto

No obstante las bondades del sector, el Inegi revela que 58.1% de los trabajadores en outsourcing trabaja en condiciones informales. Es decir, con sueldos y esquemas laborales simulados que van de la mano con la elusión de impuestos.

Esta distorsión está generada por dos perfiles. Por un lado, las empresas que brindan servicios de tercerización y no cumplen con la ley, y por el otro las empresas “normales” que aplican esquemas de simulación en sus plantillas laborales.

El reporte Largest Firms in Mexico 2015, realizado por Staffing Industry Analyst, utiliza información del Inegi y del IMSS para estimar en 56 mil 800 millones de pesos los ingresos obtenidos por la industria de tercerización en México durante el año pasado. “Sin embargo, el mercado formal (tomando en cuenta a 20 empresas de la AMECH) obtuvo ingresos de sólo 19,004 millones de pesos.

El mismo estudio estima que en el país hay alrededor de 900 empresas de manejo de personal, aun cuando sólo 100 están registradas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y, de éstas, sólo 40 pagan los impuestos correspondientes.
Por ello, el gran reto del sector es combatir la informalidad, coinciden los especialistas entrevistados.

El mercado de outsourcing está dominado por las empresas informales, que significan alrededor de 80% del mismo”, refiere Irma Flores, de Red Ring. La informalidad no distingue tamaños, aunque destaca que es más común en pequeñas empresas.

Para Héctor Márquez, director comercial en México y Centroamérica de Manpower, muchas empresas “no es que estén evadiendo la ley, es que reportan otra situación que no es la realidad”.

A quienes juegan de manera desleal, les sobra creatividad a la hora de encontrar atajos en la Ley Federal del Trabajo, por lo que las vías hacia la informalidad más utilizadas son:

  • Elusión de ISR al reportar sueldos menores
  • Pagos en efectivo al personal
  • Uso de la figura de cooperativas donde todos los empleados son socios
  • Contrataciones y pagos a través de sindicatos
  • Creación de empresas insourcing que se desligan de los procesos productivos y de las utilidades generadas por la empresa matriz

Pese a estas argucias legales, cifras de la AMECH revelan que el empleo tercerizado ofrece un sueldo promedio de 9,592 pesos, por arriba del sueldo promedio registrado ante el IMSS, que es de 9,189 pesos.

Huyen de las PTU

De acuerdo con Óscar de la Vega, la tercerización sienta sus bases a partir de 1994, cuando por la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las compañías en México se enfrentan a una competencia que las obliga a reestructurarse para ser más rentables. Entonces delegan ciertas áreas y se vuelven agresivas para competir.

Luego empieza a haber más agresividad, ya pasando a la ilegalidad, en la que estas empresas comienzan indebidamente a omitir el pago de ciertas obligaciones, como ISR, Seguro Social o Infonavit, a través de figuras que son claras simulaciones, como el sindicato. Brincan después a sociedades cooperativas, en donde disimulan relaciones de trabajo, haciendo a los empleados socios cooperativistas”, explica.

Todo ello con el objetivo de realizar menos contribuciones a la hacienda pública. Y el origen de todo ello, considera De la Vega, está en el concepto y porcentaje del reparto de utilidades, PTU, que hace 30 años no se revisa ni actualiza.

Definitivamente, la PTU es un derecho constitucional, es un derecho logrado por los trabajadores. El 10% de PTU podía ser algo razonable en 1985, pero hoy ese 10% ya resulta totalmente inadecuado para las condiciones actuales y económicas que vive nuestro país”, argumenta el experto.

Por ello, ajustar ese porcentaje ayudaría a cerrar la puerta a la informalidad y abrirla a la regularización del mercado de tercerización, añade y finaliza: “Muchas empresas se alinearían a tener una sola identidad jurídica que contrate a los empleados y se dejarían de estas condiciones (crear sindicatos o empresas alternas) que hacen sumamente compleja la operación en México”.