¿Cuál es el coeficiente emocional de tu organización?

GUADALUPE ÁLVAREZ ICAZA
Catedrática de EBC Educorp

La inteligencia emocional, también permite sentirnos eficaces y por ende, más funcionales

Ecuanimidad, aceptación y confianza; reflejan el alto coeficiente emocional en una organización

Las presiones de la vida, la competencia laboral, la exigencia de perfeccionamiento profesional y la sobrecarga de roles son factores que mantienen al capital humano de una empresa, con las emociones negativas a flor de piel.

Si a lo anterior añadimos el estrés urbano, la sobreexposición en redes, el consumismo y el bombardeo de noticias; el resultado es la alteración emocional de los colaboradores; que en ocasiones conduce a graves desequilibrios y patologías crónicas, tanto físicas como psicológicas.

De acuerdo la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ser humano presenta un triángulo del bienestar donde cada lado, constituye una fase importante del desarrollo: salud física, salud psicológica y salud social. Si el individuo presenta una alteración en alguno de los lados del triángulo, necesariamente y en proporción afectará a los demás.

Más que un término en boga

La llamada inteligencia emocional tan escuchada últimamente, tiene antecedentes desde la Grecia antigua –como lo señala Daniel Goleman, creador del concepto-: “Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, habla de la importancia de saber enojarse”.

De acuerdo a Howard Gardner, investigador y profesor, la inteligencia interpersonal es el acto de identificar las diferencias entre uno mismo y los demás en cuanto a los estados de ánimo, los temperamentos, las motivaciones y las intenciones. Mientras que la inteligencia intrapersonal es el conocimiento cabal de nuestra gama emocional.

Más cercano al clima organizacional, el psicólogo estadounidense David McClelland, destacó que los empleados más sobresalientes en una organización son aquellos que manejan la empatía, la negociación, el consenso y la asertividad, elementos destacados de la inteligencia emocional.

De acuerdo a estos preceptos, podemos destacar que la inteligencia emocional consta de cinco fases:

1. Autoconocimiento emocional
2. Autocontrol emocional (autorregulación)
3. Automotivación
4. Empatía (capacidad de ponerse en el lugar del otro)
5. Relaciones interpersonales sanas

Más que un término en boga; saber reconocer las emociones de forma inteligente y asertiva para tener un rendimiento óptimo, es clave para cualquier empresa; ya que el coeficiente emocional de sus colaboradores, repercute en el clima laboral.

Coeficiente emocional elevado

De acuerdo a diversas investigaciones sobre el tema, quiénes poseen un coeficiente emocional elevado:

1. Son profesionales exitosos
2. Mantienen relaciones interpersonales estrechas
3. Saben negociar
4. Toleran la frustración
5. Manejan las adversidades sin dejarse llevar por ellas
6. No generan ambientes adversos o tóxicos en las oficinas
7. Tienen buena salud

La ecuanimidad, la aceptación y la confianza; son cualidades que sin duda, mejoran las relaciones interpersonales. No perder el control de las emociones, buscar acuerdos benéficos para todas las partes, expresar opiniones sin miedo y con respeto, dejar pasar los momentos negativos sin almacenar cuentas por cobrar ni guardar rencores; reflejan el alto coeficiente emocional en una organización.

Es asó como, la capacidad de conocer, manejar y administrar sentimientos; de interpretar o enfrentar sentimientos y emociones de los demás; de sentirse satisfechos y eficaces, y por ende, más funcionales y emocionalmente saludables; permite a una empresa centrar la atención en sus objetivos de negocio. Razón por la que resulta conveniente, reforzar programas de sensibilización, para incrementar o desarrollar, niveles de resiliencia y contemporización.