3 pasos para decidir decir “Me doy”

ÓSCAR IBARRA
Director General de Constructores de Marcas
www.complices.mx

Sabemos que solo una de cada 10 empresas que inician podrá salir adelante a lo largo de los primeros cinco años. Nueve se van a quedar en el camino. Pero incluso entre aquellas que salen adelante ¿se vale decir "hasta aquí"?

Es una decisión difícil de tomar, pero puede ser la mejor solución cuando concluyes que no encontraste el camino para salir adelante. Empezar de nuevo puede ser la respuesta para limpiar vicios y dejar de arrastrar cargas que no necesitas.

Si tu vocación es de emprendedor por supuesto que no vas a pensar en la posibilidad de emplearte, pero sí puedes considerar la idea de renacer. Puede ser muy refrescante y estimularte a hacer mejor las cosas. Una vez que pasas por el proceso del desapego te queda solo la experiencia conectada a conclusiones objetivas y claras que te permiten evitar cometer los mismos errores.

Te sugiero considerar estos tres pasos:

1. Revisa tu situación.
¿Cómo llegaste al punto actual? ¿Dónde tomaste decisiones equivocadas y cuáles habrían sido las correctas? Todos sabemos que el hubiera no existe y que las malas decisiones te acompañan para siempre, pero es vital convertir las malas experiencias en aprendizajes, dejando atrás la carga emocional que conllevan.

2. Determina si puedes cambiarla.
¿Qué tienes que hacer para retomar el rumbo correcto? ¿Eres capaz de tomar las decisiones necesarias, por dolorosas que sean, para volver a poner a tu negocio en el camino correcto? Es probable que tengas que afectar a personas cercanas, a colaboradores y a proveedores, e incluso a clientes que no sean el perfil que realmente necesita tu negocio.

3. Modifica o cierra. No le busques.
¿Cuánto tiempo estás dispuesto a vivir en agonía? Dejar pasar el tiempo sin resolver los problemas de raíz lo único que va a hacer es prolongar el sufrimiento y las pérdidas.
Sé que hay pocos afectos tan profundos y arraigados como el de un negocio propio, y por lo tanto hay muy pocas sensaciones de frustración tan dolorosas como ver que no funciona. Sin embargo, como dice la fábula de la rana, hay que saltar fuera de, agua caliente antes de que hayas perdido todas tus energías en intentar sobrevivir.