Los buenos líderes también dan vacaciones

Dos años sin tomar vacaciones. Un día tras otro de constante entrega y dedicación, de salidas tarde, de sábados en la oficina. ¿En qué momento se le ocurrió pedir 3 días de vacaciones para pasarla con su familia?

Adriana se preguntaba con desazón porqué lo había tomado tan mal su jefe, porqué le había echado en cara que quisiera descansar un par de días en Semana Santa con su familia. Se sentía desolada, su trabajo estaba en juego. Realmente lo estaba.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Gasto Turístico en Los Hogares, 4 de cada 10 familias mexicanas no salen de vacaciones. Si bien es cierto que el tiempo en que vivimos nos exige prepararnos con todas las herramientas posibles, dar lo mejor de nosotros y entregarnos de manera total a los proyectos en que colaboramos, ¿quién lo habría de poner en tela de juicio? No cabe duda que también necesitamos algo muy sencillo para ser verdaderamente productivos: descansar.

¿Qué papel debería cumplir un líder a quien se le solicita autorizar un periodo vacacional?

Escuchar

Está “de moda” revisar cada dos minutos nuestras redes sociales, pero no lo está escuchar las necesidades de las personas que nos rodean. Ya sea que tenga a su cargo una o cien personas, el líder necesita aprender a escuchar a sus interlocutores. Escucharlos con vehemencia, con interés legítimo. Escuchar le permitirá ser empático y poner de moda este término tan soslayado.

Dialogar

Echarle en cara a las personas el querer disfrutar su tiempo vacacional es tanto como si yo le preguntara porqué quiere comer 3 veces al día, cada día. Escuchar lo llevará por el camino del diálogo; conocer un poco más a sus colaboradores no le hará daño. Por el contrario, fortalecerá el lazo de responsabilidad que necesita para que su equipo sea verdaderamente productivo.

Delegar

En definitiva, una de las tareas más complicadas para los líderes es delegar. Cada vez que un miembro del equipo necesita ejercer sus vacaciones “un espacio vacío” aparece. La adecuada planeación, la comunicación constante, clara y precisa, así como la confianza que tenga en sus colaboradores le permitirá dormir tranquilo. Y avanzar.

Adriana, como muchos trabajadores en México, que se encuentra entre los 10 países con el menor número día de vacaciones por año (6, si consideramos que es su primer año laboral), necesita, también, un cambio de paradigma: ¿pido mis vacaciones, por piedad, o negocio el día en que comenzarán, con fuerza y determinación?

Indudablemente, las organizaciones y los procesos que descansan en las personas que los componen necesitan reinventarse cada día. El entorno de alta complejidad en que vivimos lo exige así.

En el fondo, todo se encuentra en cómo, cuándo y porqué decimos lo que queremos expresar, lo que necesitamos obtener. La comunicació, interna y externa, es una disciplina que necesita estar de moda ya que en ella encontramos herramientas de cambio organizacional, de mejora de relaciones interpersonales, de mejora de la percepción de nuestra organización.

La comunicación, como las vacaciones, son un derecho de todos. Y necesitamos darles el valor que merecen.