¿Por qué los latinoamericanos no se gradúan?

Actualmente vivimos en un mundo altamente competitivo, comparado con el que existía hace 30 años. Si bien los gobiernos han creado políticas públicas que permiten el acceso a la educación en sus países, de acuerdo con el informe Momento decisivo: La educación superior en América Latina y el Caribe, realizado por el Banco Mundial (BM), estas políticas no han funcionado completamente, al menos en Latinoamérica,

El BM menciona que un buen sistema de educación superior debe brindar acceso a las mismas oportunidades, ser equitativo y ofrecer programas de calidad para maximizar el potencial de los estudiantes. Según el informe, el número de personas entre 18 y 24 años que asisten a la universidad aumentó del 21% al 43% entre el año 2000 y 2013. Aunque a simple vista este incremento es algo positivo en materia educativa, es carente para un periodo de 13 años.

Tan solo en América Latina hay 20 millones de estudiantes, 10 mil instituciones y 60 mil programas. A pesar de que la educación superior es el nivel educativo con acceso más desigual en esta zona, en los últimos 15 años ha aumentado el ingreso de jóvenes a universidades; prueba de ello son los 3 millones de chicos que han decidido continuar con sus estudios. Esta estadística pertenece a la mitad de la población con menores ingresos de Latinoamérica.

Los países que cuentan con más Instituciones de Educación Superior (IES) son Brasil, México y Argentina, quienes demostraron un gran crecimiento en los primeros 13 años del nuevo milenio. Además, las IES pertenecientes al sector privado fueron las que más aumentaron sus programas en este periodo. No obstante, el estudio también revelo que una enorme variedad de programas académicos puede llegar a ser contraproducente para alguien en búsqueda de una carrera universitaria, pues dificulta el proceso de decisión.

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Otro de los motivos por los cuales miles de jóvenes no ingresan a la educación superior es porque no se gradúan de la secundaria. Esto se debe principalmente a cuestiones económicas, ya que su prioridad es encontrar un trabajo con las habilidades que ya poseen y así poder mantener a sus familias. La deserción universitaria es otra causa muy común, pues los alumnos menos capacitados se desmotivan al verse en más dificultades de lo que esperaban.

Aún queda bastante que hacer por parte de las instituciones educativas gubernamentales latinoamericanas para mejorar las condiciones a las que se enfrentan miles de estudiantes en la región. Una de las posibles rutas de acción podría ser la sugerida por la investigación de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, la cual encontró que duplicar el número de universidades en un país aumenta en 4.7% el PIB per cápita tras un periodo de 5 años.

Así, una mayor inversión en el sector educación podría aumentar el nivel de los sistemas educativos, al menos en América Latina; con el beneficio añadido de un eventual, tangible e importante crecimiento económico.