La mentalidad ganadora de Alemania

Alemania, la campeona del mundo actual y cuatro veces monarca del futbol mundial; además de cuatro veces subcampeona y cuatro veces tercer lugar de la Copa del Mundo, se enfrenta a México, que no logra alcanzar en justas mundialistas el añorado quinto partido.

Veintiún mundiales se han disputado, y en 12, los germanos han terminado entre los cuatro mejores. Protagonistas absoluto. México, en cambio, no es protagonista, solo es animador.

El partido de semifinal de la Copa Confederaciones presenta a dos selecciones con muy diverso calibre emocional. Alemania, poderosa, se enfrenta contra México sin un carácter definido y acostumbrado a quedarse cerca de la gloria. ¿Por qué pasa eso?

Alemania es un país que nunca se rinde, a pesar de que en su pasado hay dolorosas derrotas militares como en la primera y segunda guerras mundiales y los traumas históricos por cargar con una figura como Adolfo Hitler o las invasiones soviéticas y estadounidenses.

Población negra o judía se ha logrado integrar con éxito a la sociedad alemana, y los que los repudian, los skinheads y neonazis, son una mínima minoría.

Sabemos que el pueblo teutón, en futbol o a nivel empresarial, siempre da lo máximo de sí. De México y los mexicanos no podemos decir lo mismo.

En el deporte de las patadas, siempre lleguen a los primeros lugares de las justas mundialistas debido a su mentalidad, disciplina y trabajo en equipo; pero sobre todo a que siempre trabajan a su máximo potencial.

Orden y solidaridad son conceptos básicos en esta potencia mundial.

Simple y sencillamente, los alemanes son ganadores. Alemania es su cultura, su capacidad de innovar, sus empresas cuya reputación y credibilidad siempre están por encima de la media, sus aportaciones a la humanidad, su tecnología.

México, en cambio, nunca ha logrado superar sus problemas del pasado: la conquista española, el mestizaje que divide a la población en clases sociales y castas raciales, las invasiones francesa y estadounidense; la admiración y resentimiento hacia Estados Unidos. En innovación y tecnología, somos un país dependiente.

La mentalidad del mexicano promedio siempre le pone obstáculos, tiene poca disciplina y el trabajo en equipo se le complica, por ello rara vez llega a mostrarse con su máximo potencial.

Urs Siegenthaler, jefe de scouting (analista de rivales y buscatalentos) de la selección alemana, lo describe así:

“Cada equipo nacional juega con la mentalidad de su país. El futbolista alemán debe ser como un tanque, que avanza siempre. Siempre ha sido así. Siempre que está bajo presión, cada jugador vuelve a la idea básica de nuestro fútbol: fuerza y dedicación”.

Hans-Dieter Hermann, jefe de su unidad en la DFB ha dicho:

“Se pueden formar buenos futbolistas siempre, pero nuestra tarea es entrenar la cabeza de los jugadores”.

¿Y si copiamos algo del modelo alemán, no solo para el futbol, sino para nuestra vida diaria?