¿Por qué Gustavo Díaz Ordaz fue un líder fallido?

El 15 de julio de 1979, falleció uno de los presidentes más polémicos de la historia contemporánea en México. Gustavo Díaz Ordaz dejó un amargo sabor de boca al país, ya que su gobierno estuvo repleto de detalles que socavaron su liderazgo. En su periodo frente al territorio nacional, de 1964 a 1970, se dio el nacimiento del STC Metro, la realización de las Olimpiadas y la inolvidable masacre de estudiantes en Tlatelolco.

Díaz Ordaz fue señalado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), junto con Adolfo López Mateos, Luis Echeverría y otros funcionarios, de ser agente secreto pagado por la institución estadounidense. De acuerdo con unos documentos desclasificados, Winston Scott, principal hombre de la Agencia, tuvo una amistad cercana con el presidente, a fin de informar a Washington sobre los diversos movimientos que desafiaban el monopolio gubernamental del PRI en aquel entonces.

Precisamente los problemas estudiantiles significaron una piedra en su zapato y, a pesar de lo ocurrido el 2 de octubre de 1968, el presidente se negó a cancelar los Juegos Olímpicos que se celebraron unos días después. El ambiente era triste y desolador, aparentemente nadie conocía sobre la matanza e incluso algunos atletas internacionales no se enteraron, o al menos eso hacían creer.

“Si están matando estudiantes para que haya Olimpiada, mejor sería que esta no se realizara, ya que ninguna Olimpiada, ni todas juntas, valen la vida de un estudiante”, señala la declaración de un competidor citado por Elena Poniatowska en el libro La noche de Tlatelolco y quien pidió anonimato.

Díaz Ordaz negó varios acontecimientos, su relación con los mexicanos era lejana y estuvo rodeado de problemas durante su mandato; sin embargo, él se sentía orgulloso por estar salvando a su país. ¿Por qué este expresidente fue un villano en la historia de México? ¿Qué sucesos hicieron fallar su liderazgo al frente de un país? Te presentamos algunas de las razones que llevaron a la quiebra su papel como jefe del Ejecutivo.

1. La represión

“Estoy muy, muy contento de haber podido servir a mi país en mis tantos cargos, como lo he hecho. Estoy muy orgulloso de haber sido presidente de la República y haber podido así, servir a México. Pero de lo que estoy más orgulloso es del año 1968 porque me permitió servir y salvar al país, les guste o no, con algo más que horas de trabajo burocrático”.

Esas fueron las palabras que Gustavo Díaz Ordaz dijo en una entrevista casi 9 años después de los sucesos de Tlatelolco. Efectivamente, su gobierno fue represor. En los años sesenta, los jóvenes se lanzaron a las calles por la búsqueda de un diálogo público, libertad a los presos políticos y una reforma para evitar el delito de disolución social.

Varios movimientos estudiantiles también se llevaron a cabo en diferentes partes del mundo, pero en México se optó por mandar a las fuerzas armadas para detener las protestas.

Él fue quien mandó al ejército a las calles, a fin de contener los desórdenes sociales, ya que la agresividad de los estudiantes era demasiada como para ser controlada por granaderos.

El Batallón Olímpia se encargaría finalmente de detener a los manifestantes, así sucedió el dos de octubre den Tlatelolco. Las autoridades se camuflaron como civiles y cometieron la matanza. La represión era tan fuerte que ningún medio de comunicación difundió una versión que no fuera la oficial.

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2. Adiós “milagro mexicano”

“En mi actuación ha habido aciertos y errores, pero los errores han sido involuntarios. Todo lo que he hecho ha sido tratando de servir lo más eficazmente posible a México. Y si esforzarse por servir a la patria y si eso es juzgado negativamente por nuestros conciudadanos, entonces aceptaría el juicio de mis contemporáneos o de los que vengan después”.

Este periodo, comprendido por los presidentes Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán Valdez, Adolfo Ruíz Cortines, Adolfo López Mateos, terminó con Díaz Ordaz. La industrialización, el combate al analfabetismo, creación de empleos, reparto de tierras, entre otras características económicas fueron las que destacaron en estos más de 20 años.

En los años setenta, México comenzó un déficit social, la producción industrial llegó al límite, los campos se hicieron dependientes de subsidios oficiales y el estado comenzó un aumento a los gastos y el estancamiento de los ingresos.

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3. Falta de estabilidad personal

“Que si una condesa, española, noruega, hasta totonacas me cargan. Le inventan a uno romances, matrimonios, amantes de personas que ni siquiera uno conoce.”

Los rumores sobre su vida personal sobresalieron por encima de sus logros como presidente. Díaz Ordaz llegó al poder en 1964 de la mano con Guadalupe Borje, quien fue la madre de sus tres hijos; sin embargo, sus pensamientos estaban en otra parte, en la actriz del momento, Irma Serrano.

No conforme con el escándalo de Tlatelolco, en 1969 las voces hablaron sobre un posible romance extramarital con Serrano. Ella se encargó de ventilar todos los momentos que tuvo con el entonces presidente, desde regalos ostentosos hasta un comedor de Maximiliano de Habsburgo; él, por su parte, nunca habló algo al respecto.

Incluso se mencionó las venganzas amorosas en su residencia y la intervención de Guadalupe Borja con el secretario de Gobernación para terminar con dichas molestias.

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