Entorno organizacional, más allá de lo físico

JENNIFER AMOZORRUTIA
Knowledge Management / Great Place to Work México

Cultura es todo aquello que distingue una organización de otra. En ella se conjugan elementos como normas, creencias, rituales, espacios, códigos y valores que, compartidos, guían la actitud y el comportamiento de los colaboradores.

Si pensamos en que la personalidad influye en el comportamiento y sentir del ser humano, la cultura influye en la organización y en el comportamiento de sus miembros.

Dentro del entorno organizacional, un componente muy importante es el espacio físico de trabajo. Forma parte de las capacidades internas para asegurar la fluidez de los procesos internos, influye en la comunicación interna y, por consiguiente, puede promover u obstaculizar los cambios organizacionales. Además, tiene un impacto en la experiencia del colaborador y en la productividad de las personas.

Por otro lado, representa un poderoso conductor de los valores y filosofía por lo que es un elemento que puede determinar la identidad de la propia organización, diferenciándola de otras y al mismo tiempo fomentando comportamientos (deseados o no) a lo largo de la misma.

Existen estudios que demuestran su importancia. Se estima que solo el 22% de los colaboradores se encuentran altamente satisfechos con su lugar de trabajo y al mismo tiempo comprometidos con su organización .

Sin embargo, existen organizaciones que son conscientes de su relevancia a nivel cultural. En 2017, en las organizaciones catalogadas como Mejores Lugares para TrabajarTM el 85% de sus colaboradores consideran que “las instalaciones contribuyen a un buen ambiente de trabajo”, denotando un alto interés en ello .

Específicamente existen muchos casos en donde se han aprovechado los ambientes físicos para permear comportamientos, habilitar el cambio interno y soportar procesos de transformación cultural, independientemente de su giro o tamaño.

En mi experiencia he podido observar casos muy interesantes. En una empresa de seguros aprovecharon la mudanza de sus oficinas para poder permear la filosofía y los valores organizacionales. Se creó una campaña de comunicación para posicionar el mensaje de evolución hacia nuevos pilares culturales: mejor comunicación, mayor trabajo en equipo y meritocracia. Adicionalmente involucraron a los colaboradores a dar su opinión de los nuevos espacios y a visitar la nueva ubicación desde el momento incluso, de su construcción.

En cambio, una empresa de tecnología que vivió otra mudanza, desarrolló una estrategia de cambio cultural, formando incluso un comité para apoyar a los colaboradores a limpiar, regalar y reciclar basura. Dentro de esta estrategia se incluyeron iniciativas para que previamente las personas reflexionaran “lo que dejaban atrás”, no solamente en términos materiales, pero también a nivel de comportamientos.

De manera específica en una empresa de aeronáutica, uno de los mayores fue el fomentar sinergia entre áreas operativas y áreas administrativas, por lo que rediseñaron los espacios físicos, convirtiéndolos en espacios libres y abiertos donde las personas pudieran mezclarse entre ellas, sin importar el área o nivel jerárquico.

Otro ejemplo es el de una empresa de manufactura, en la que analizaron las áreas que estratégicamente fuera importante que estuvieran en constante comunicación, uniéndolas y poniendo a disposición salas intermedias con herramientas tecnológicas para asegurar la colaboración y comunicación cara a cara.

Estos son algunos ejemplos que demuestran que, en este contexto, también hay que “ver más allá de lo físico” para aprovechar algo que muchas veces damos por sentado, que es nuestro espacio de trabajo.